Clamor por democracia en expresiones de fe mariana

43

Una de las múltiples expresiones de fe mariana son las intenciones escritas que los fieles devotos depositan a los pies de la imagen de la Virgen en las fiestas de las advocaciones.

En esta oportunidad he analizado las intenciones de fe a la advocación Rosa Mística  en la XV Misa Criolla celebrada en el Aula Magna de la UCV, el día 13 de julio de 2017. Es una verdadera fiesta de fe que cuenta con el apoyo del párroco Raúl Herrera s.j.  de la Parroquia Universitaria UCV y amenizada por la coral “Juventudes Culturales” bajo la dirección de Luis Eduardo Galián  y la Estudiantina Universitaria, junto a agrupaciones pertenecientes a la Dirección de Cultura UCV y Corales invitadas.

Esta fiesta de fe  se realiza en un ambiente universitario  muchas veces escéptico donde el Aula Magna se adorna de rosas para homenajear a la imagen de la Rosa Mística, traída de Italia que permanece en el Rectorado.

En la entrada a la celebración litúrgica, los estudiantes de protocolo UCV  reparten folletos con el Rosario de la advocación junto con una recorte de papel que tiene una rosa en uno de sus extremos con la siguiente leyenda: “Te pedimos Madre, María Rosa Mística por:” 

Las  personas expresan espontáneamente lo que traen en su corazón y depositan sus intenciones en una cesta ubicada a los pies de la imagen antes o durante la celebración litúrgica que esta vez estuvo presidida por Mons. Jesús González de Zárate. Vale destacar que estos escritos son “tierra sagrada,” el estudio sobre los mismos se basa en el respeto a la intimidad de los hijos e hijas que con confianza se dirigen a su madre. Contienen el clamor desde lo hondo el corazón, es la “presencia silenciosa del Espíritu, el sensus fidei que le otorga a los cristianos una cierta familiaridad con las realidades divinas y una sabiduría para captarlas intuitivamente, aunque no encuentre palabras para explicar su fe ” (Cfr. Francisco, Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium  [EG] nº 119).

El contenido de las intenciones se basa en las necesidades más urgentes que se escriben de manera espontánea, sin muchas explicaciones, sólo se mencionan porque se parte de la relación filial de  amor confiado en la madre que conoce y sabe de las situaciones que viven sus hijos e hijas. Esta fe profunda y entrañable es el impulso que sigue fortaleciendo y acrecentando la esperanza para transformar la realidad.

Las palabras que más se repiten en 261 intenciones son: salud, paz, Venezuela, reconciliación, democracia, libertad, patria, país, entendimiento, alimentos, medicinas, familia. Algunos ejemplos: por la recuperación de nuestra patria Venezuela, Libre y en democracia, por un país donde los ciudadanos nos queramos y trabajemos juntos por la paz y reconciliación de todos.” “Por mi salud, la paz de Venezuela, la unión de la familia y fuera la dictadura de mi país, amen.” “Por el cese de la violencia del gobierno contra la población. Por una salida pacífica a la crisis: política, económica, de salud, de valores. Porque se inicie un cambio hacia la reconstrucción del país. Por estrategias adecuadas y correctas en la lucha por la libertad y la democracia,” “Salud de Venezuela, salud espiritual, física, mental. Que reine la armonía y la comprensión” “Por los niños y ancianos que sufren la falta de medicina y alimentos.”

En  todas aparece la palabra Venezuela: “por nuestra amada Venezuela. Por los presos políticos, por la salud de mis hijos y familiares,” en muchas se menciona la palabra “dictadura” para que “acabe la Dictadura.”  Solo en una se pide por la “constituyente: “Mi Dios para que triunfe la “constituyente.” Esto nos habla de la conciencia que tienen las personas sobre la realidad y la dimensión política de la fe. El cristiano es ciudadano de la polis y sufre las consecuencias políticas, sociales, económicas de las leyes y reglamentos de los gobiernos de turno. Encuentra a través de la expresión de su fe una manera de manifestar y denunciar proféticamente lo que padece.

 Sobre las peticiones por la salud: “mi madre amada, te pedimos mucha salud para mi esposo, para mí, para toda  mi familia y paz para Venezuela,” “salud de toda mi familia y la de mis amistades;” si bien es una necesidad básica que nos hace tomar contacto con nuestra fragilidad humana ya que no podemos agregar por nuestras propias fuerzas  ni un minuto más de vida a nuestro cuerpo, al ser un pedido masivo también nos indica que en la sociedad hay una carencia que no se soluciona. Los ciudadanos sienten que no hay una respuesta concreta por parte de los organismos pertinentes del Estado a esta necesidad básica. Las personas se sienten inseguras, temen por perder su salud y no tener los medios para recuperarla. Esto se une al pedido de “que se acabe esta situación dramática que estamos viviendo” como lo expresan varias intenciones. Casi no aparece la palabra “pobre,” esto nos puede indicar que las personas se sienten pobres y no piden por sí mismas. Un ejemplo: “Te pido con todo mi corazón que ayudes a mi hijo (…) oye sus súplicas y las mías ayúdalo a salir de este trance tan fuerte, ábrele los caminos, dale luz, cúbrelo con tu manto, protégelo, bendícelo. Gracias por tu ayuda Virgen Santísima.”

Cada fiesta mariana es un oasis de espiritualidad en medio de la crisis, porque fortalece y abre nuevos horizontes para que cada persona junto a los demás,  siga construyendo con paz, amor, de manera comprometida y con acciones concretas, la Venezuela que sueña. Y una vez más se cumplen las palabras del Papa Francisco: “cada vez que miramos a María volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cariño. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los débiles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes.” (EG 288)

Descargar como:  PDF |   Microsoft Word |   Texto Plano   –     Imprimir Artículo

Compartir
Artículo anteriorLa Santa de la Oscuridad
Artículo siguienteHitos fundamentales de la Iglesia en América Latina: Parte 1
María del Pilar Silveira
Doctora en Teología por la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá. Maestría en Ciencias Religiosas por la Pontificia Universidad Gregoriana y Licenciatura en Teología por la Pontificia Facultad de Teología del Uruguay “Mons. Mariano Soler”. Es profesora en la Facultad de Teología de la Universidad Católica Andrés Bello e integra el equipo de la Cátedra Libre “Mons. Romero” en la Universidad Central de Venezuela.