¿ Cómo mantener tu vida de oración a través del tiempo ordinario?

Ahora que la Semana Santa y Pentecostés han concluido, volvemos al Tiempo Ordinario. Y eso puede sentirse así, bueno, ordinario, ¿no? Si eres un cristiano que está yendo a la iglesia, puedes comenzar a pensar: “Bueno, no hay mucho entre ahora y el Adviento, ¿verdad?” Pero esa es una forma un tanto sesgada de ver la vida, al menos en la vida de Jesús. Porque hay mucho entre el momento en que nació y el momento en que murió, por decirlo suavemente.

Incluso cuando sacas el ministerio público de Jesús – su predicación y sanación en Galilea y Judea, que ocupa la mayor parte de los Evangelios – te queda una gran parte de su vida de la que sabemos poco. Esta parte de su vida, entre los 12 años, cuando se encuentra en la enseñanza del Templo, y la edad de 30 años, se llama la “vida oculta”. La vida oculta es el tiempo que Jesús pasó en Nazaret, creciendo como un niño, aprendiendo a ser carpintero y luego trabajar como carpintero. Recuerde, se lo llama “carpintero” más de lo que se lo llama “rabino” en los Evangelios.

Ahora bien, una razón por la que hay poco acerca de la vida oculta en los Evangelios es probablemente porque era muy común. Y sin embargo, Jesús no es menos el Hijo de Dios cuando está aserrando un pedazo de madera en su taller en Nazaret. Esa vida ordinaria ayudó a formar algo extraordinario. Esta semana, ¿por qué no te preguntas a ti mismo: ¿Qué partes ordinarias de mi vida quiero agradecerle a Dios? Quizás sean más extraordinarias de lo que piensas.

El Reverendo James Martin, SJ, es un sacerdote jesuita, autor y editor general de América.
* Artículo reproducido con el debido permiso de America the Jesuit Review. America the Jesuit Review no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy.
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