El miedo

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Hablando con una amiga mía quien ha recientemente pasado por una fuerte prueba después de pasar 18 días en un hospital cuidando de su esposo, un comentario salió a relucir en relación a que uno no debería estar atendiendo a nadie después de cierta edad. Ella está por supuesto en lo correcto e idealmente, así debería ser; pero en la realidad esto funciona de manera diferente.

Cada uno de nosotros sabe lo desafiante que es la vida hoy en día. En parte por las obligaciones y responsabilidades autoimpuestas,  con lo cual seguimos arrastrando nuestras propias cargas durante décadas. La verdad sea dicha, no es fácil para algunos de nosotros el desprendernos de la costumbre de trabajar de manera obsesiva.

Los miembros de la familia son otra razón. ¿Cómo podemos dejar de ayudar a nuestros seres queridos cuanto están pasando por una situación desafiante, y no estoy hablando de ayudarlos monetariamente para algo superficial?.  Nosotros siempre podemos voltear la mirada pero esto realmente no funciona así, especialmente si en el pasado, hemos demostrado una fuerte conexión emocional. La conclusión fue que sea lo que sea que nosotros escojamos hacer con los demás, debemos hacerlo con alegría, aunque esto a veces parezca muy desafiante. Nosotros escogemos convertirnos en amigos incondicionales para nuestros seres queridos, lo cual es fácil.

Después de décadas de andar deambulando por el planeta Tierra, a veces me he visto forzado a aprender que mis miedos son mayoritariamente imaginarios. He estado temeroso de estar solo, temeroso de vivir en la pobreza y no ser capaz de proveerme a mi mismo las necesidades básicas tanto mías como aquellas de otros. He estado temeroso de los desafíos , como por ejemplo cuando me enfermé de vértigo y tuve que dejar de trabajar por muchos meses teniendo que proveer por la necesidades para mi esposa y mis niños pequeños. También he experimentado temor cuando decidí depositar todo el dinero que me quedaba  después del divorcio en la bolsa de valores, y luego lo perdí. Si, yo todavía estoy aquí, saludable, un poco gordo, fuerte y feliz.

¡Que precio tenemos que pagar en nuestras vidas a causa del miedo¡. Ningún villano o criminal, desastre ecológico o natural causa tantos estragos en nuestras vidas como el miedo. Lo que es mucho más interesante es que el miedo se alimenta de nosotros mismos, igual que todo en la vida; aunque en el caso del miedo este es un virus emocional que nosotros mismos lo ayudamos a crecer. Nosotros le abrimos nuestras puertas al miedo, similares a aquellos cuentos de vampiros  que requieren que el que va a ser su próxima víctima lo invite  a entrar en su hogar antes de que todo el infierno se desate. Mirando hacia atrás en la historia, por mucho, el miedo ha sido el detonante de la mayoría de los horrores y miserias entre los seres humanos.

Cuando miro hacia delante y contemplo un número indeterminado de años que me quedan en mi vida, yo prefiero verlo como una serie de oportunidades para vivirla de manera mucho mejor de lo que la he vivido hasta el momento. Yo trato de imaginarme el mejor camino que debo escoger, no basado en mis previas necesidades emocionales y realidades, sino en quien soy yo hoy en día. El miedo aparece como un resorte saltarín, gritándome: ¿Qué vas a hacer si tu no tienes una entrada de dinero fija? ¿Dejarás tu profesión atrás? ¿En que contribuirá esta decisión a tus procesos mentales?

¿Cómo funcionaré internamente si no hay plazos por los que vivir, no más obligaciones de estar en mi oficina todo el día, llenar matrices burocráticas, revisar documentos financieros, preparar presupuestos, solucionar las solicitudes y demandas de todo tipo de las personas, manejar las no tan ocultas vendettas; o tomar mi maletín y volar a horas extrañas tanto del día como de la noche? ¿Cómo funcionaré sin escuchar el sonido del látigo en mis oídos  (especialmente cuando soy yo mismo el que lo sostengo) ¡Blah¡

El dinero siempre es necesario, es verdad. Pero la pregunta es, ¿Cuándo nosotros decidimos apartar el miedo? ¿Cuando nuestro amorío con el miedo se alejará?. Yo creo que la respuesta está en tratarnos a nosotros mismos con respeto y amor. Nosotros no podemos dar lo mejor de nosotros a los demás si no creemos en eso. Si la compasión no es practicada primero en nosotros mismos, ¿cómo podemos compartirla?. Nosotros tenemos que ser amigos de nosotros mismo antes de que podamos ser amigos de otros.

La vida no solo esta diseñada por el amor en si mismo, pero esta llena de ejemplos de generosidad y alegrías, amistad y grandeza. Leí un artículo sobre dos hombres discapacitados, uno ciego, y el otro un doble amputado, los cuales pasaron sus últimos trece años replantando árboles en una parcela de 8 hectáreas de tierra en una zona rural China con la intención de prevenir que las inundaciones destruyan su pequeño pueblo así como también mejorar el ambiente. Ellos recibieron una pequeña suma de dinero del gobierno local por sus esfuerzos.

Los dos hombres, Jia Haixia y Jia Wenqui asistieron juntos a la escuela de su pueblo de Yeli en el Noreste de China. Wenqui dice que ellos son como hermanos. Wenqui, el doble amputado de manos, conduce el camino a través del bosque, guiando a Haixa, su amigo ciego, el cual se sostiene de las mangas de la chaqueta del amigo. Cuando ellos llegan al  río, el se monta en la espalda de Wenqui de manera de cruzar las rápidas aguas sin caerse.

Yo estoy es sus manos, el es mis ojos, dice Haixa. Nosotros somos buenos compañeros. Haixa nació ciego de un ojo, y tuvo un accidente en el año 2000 que lo hizo perder la visión del otro ojo. Wenqui perdió sus dos brazos a la edad de 3 años, cuando tocó un cable de alta tensión que estaba en el piso.

Hasta los momentos ellos han plantado un estimado de 10.000 árboles. Los habitantes del pueblo los ayudan a arreglar sus herramientas, a veces cargando los arbustos que van a  ser plantados. Haixa recibió noticas recientes de sus doctores sobre la posibilidad de recobrar la visión de un ojo en un futuro cercano. Haixa todavía insiste en que él continuará plantando árboles hasta el día de su muerte.

Si alguno de estos dos hombres hubieran mirado a la vida con miedo, ellos se hubieran negado el privilegio de saber lo mucho que ellos han contribuido a la vida. No importa cuantas limitaciones físicas ellos tengan, ellos son ejemplos a seguir por tantos millones de personas que caen en autocompasión, a veces, me incluyo yo también. Tenemos tan poca confianza en el amor; nuestras vidas se tornan difíciles debido a agarre que tenemos en el miedo.

 Al final, la manera de definir una amistad es a través del entendimiento del significado de la palabra amor. Quizás San Pablo en 1 Corintio 13:4-7 lo describe mejor:

¨Si yo hablo la lengua de los hombres ó Ángeles, pero no tengo amor, yo sólo soy un Gong que resuena ó un platillo que hace ruido.

¨Si tengo el don de la profecía y entiendo todos los misterios y todo el conocimiento, y tengo una fe que puedo mover montañas, pero no tengo amo, yo soy nada¨.

 ¨Si le doy todo lo que poseo a los pobres y a mi cuerpo privaciones de las que alardeo, pero no tengo amor, no he ganado nada¨

¨El amor es paciente, el amor es bueno; no alardea, no es orgulloso. No deshonra a otros, no es egoísta, y no es fácilmente irritable, ni mantiene registros de lo malo¨.

¨El Amor no se deleita en el maldad más se regocija en la verdad. Siempre protege, siempre confía, siempre tiene esperanza, siempre persevera. El amor nunca falla….¨

 Dorothy Thompson, una periodista Americana y locutora de radio, una vez dijo que sólo cuando ya no tenemos más miedo es cuando empezamos a vivir. Tenemos tantas virtudes dentro de nosotros, tanto potencial para hacer lo que queramos y lograr todo lo que deseamos. No hay limitaciones. El destino es únicamente un concepto errado. Nosotros somos los ingenieros de nuestras propias vidas. Quizás el problema más importante que está en juego es seguir siendo de la naturaleza del miedo, la cuál es principalmente como una diva sobreactuada de una novela. La única cosa a la que tenemos que tenerle miedo es al miedo en sí mismo.

Nosotros tenemos mucho por lo que ser gradecidos, muchas oportunidades para mejorar nuestras vidas y las de otros. Es tiempo de vivir alejados de las limitaciones que nos impone el miedo. La decisión está en cada uno de nosotros.

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