En busca de la bondad

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Algunas veces después de tener una conversación de corazón a corazón con los amigos, en particular con los amigos que están atravesando tiempos difíciles, pienso en las luchas que están librando, el consejo que he compartido con ellos, y como lo aplicaría en mi propia vida. De vez en cuando, esto se traduce en tener una conversación con la versión más joven de mi mismo.

Estos días parecen como que la mayoría de mis amigos están luchando en las relaciones. Si están en una, están luchando. Si no lo están, ellos quieren estar en una. A veces parece que dos grupos no están luchando: los felizmente casados que han estado juntos por más de 30 años y los que están todavía en la fase de enamoramiento de las relaciones. Esto es. Todos los demás parecen estar luchando, o no hacen frente a los desafíos que están justo debajo de la superficie.

Al ver tanto sufrimiento en todo y habiendo  sido solicitado a ofrecer consejos  a otros, me hace querer regresar a mi versión más joven y hacer un viaje conmigo mismo a donde he estado, lo que he tenido que pasar, y las lecciones del corazón que he aprendido. O para decirlo más directamente, me gustaría haber aprendido en una fase más tempranas de la vida.

En períodos más tempranos de la vida, hubieron tiempos en los que pensé que sabía lo que estaba buscando en una relación. A menudo pensé en términos de cualidades que la otra persona podría poseer. Pensé en la compatibilidad de las culturas. Viniendo de un pasado Persa, pensé por un tiempo que sería importante estar con alguien que entendiera mi cultura, o por lo menos la importancia de mi cultura para mí. Buscando a Dios en el camino del Islam, por un largo tiempo yo pensé que sería clave para estar con alguien que compartiera mi orientación espiritual. A veces pensé en alguien que entendiera cuán importante mi familia era para mí, y que amara una gran, amorosa familia. En momentos fue el buscar alguien que compartiera mi amor por la poesía, la música sacra, y los viajes a destinos exóticos lejanos.

Ahora me doy cuenta que uno de mis errores cometidos en ese entonces – tal vez ¨error¨ sea demasiado duro – una lección de vida que todavía no he aprendido fue que yo continué buscando cualidades en mi pareja. Yo necesitaba prestar tanta, si no más, atención a mi propio crecimiento.

Y la verdad del asunto es que cada persona nos saca una cualidad diferente en nosotros. Es casi como una sinfonía musical, donde cada persona saca diferentes “notas” en nosotros .  Algunas personas nos sacan algo que es amable, generoso y amoroso. Otros nos traen cualidades de frustración, ira, y resentimiento. Ninguno de nosotros es una isla en sí mismo. Todos somos producto de una clase de interacción alquímica entre sí. Hay algo hermoso en estar alrededor de personas que nos sacan cualidades bellas en nosotros. Y sí, es verdad que hay una clase de crecimiento que pasan por personas que ¨nos rozan¨ de la manera incorrecta. Es cierto, como dice Rumi :

“Si usted esta irritado por cada roce,

¿cómo tu espejo será pulido?”

Sí, a veces el tener personas que nos dan oportunidades para crecer, a ser cuestionados, incluso que nos muestran nuestros propios bordes ásperos, es encantador. Pero tal vez, sólo tal vez, no como un compañero de vida. Los opuestos si se atraen a veces, pero no es necesariamente un plan de vida para la felicidad y el romance el ir buscando a las personas que son nuestros opuestos.

Regresando a la parte del compañero de vida.

Estoy agradecido por cualquier y todos los encuentros – sí, incluso los que me dejaron el corazón roto .  Ahora yo se que incluso el quebrantamiento me hizo buscar la sanación. No podemos buscar agua sin sed. Y cuando me encuentro con personas que cargan su dolor y sufrimiento – que somos todos nosotros, todos y cada uno – habiendo tenido mi propio dolor lo hace mucho más real, más personal, más inmediata para sentarse con ellos y su dolor .  Rara vez somos más humanos que cuando nosotros vemos el sufrimiento de los otros.

Pero regresando a ese consejo para nuestras versiones más jóvenes. Todas aquellas otras cualidades que busqué son bellas a su manera, pero si yo pudiera de alguna manera regresar, u ofrecer la visión de décadas a los demás, sería esto. Mucho más que culturas similares, la religión, las experiencias de vida, la educación, el número de hijos, gustos y disgustos de las familias extendidas, alabemos a la bondad.

Dame la bondad por encima de todo .

Es la bondad lo que escogería en la persona con la que quiera pasar la vida.

La bondad de las miradas de amor .

La bondad en el tacto.

La bondad en la escucha.

La bondad en el entendimiento.

La bondad es amor encarnado. Amor que nos toca así como nosotros deseamos ser tocados.

Quizás usted, nosotros, cada uno de nosotros, ser abrazados y bienvenidos en la clase de abrazo de un amigo bondadoso, un amante bondadoso, un amado bondadoso, un vecino bondadoso,  una familia bondadosa .

Se dice que el Profeta tiene una amabilidad tan apreciada que dijo:

“De hecho,

todo lo que tiene bondad en ella

está adornado por ella.”

Vamos a ser adornados por la bondad.

En algún lado yo leí que el ser parte de la humanidad, la humanidad, toma … amabilidad .

Algunos lenguajes incluso las construyen dentro de sus palabras. En Árabe y Persa nos dicen que el concepto de insan (ser humano) está etimológicamente vinculado a la palabra uns (intimidad).

Seamos humanos, volvámonos humanos más plenamente a través de esa amorosa bondad, esta experiencia íntima de compartir la bondad.

Vamos a alabar la bondad .

Busquemos la bondad.

Apreciemos la bondad.

Abracémonos la bondad.

Irradiemos bondad.


Autor: Omid Safi
* Artículo reproducido con el debido permiso de O Being with Krista Tippett. O Being with Krista Tippett no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy.

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