La solución se encuentra en usted

34

Esta semana tuvimos una situación interesante relacionado con una visita de un invitado internacional. Inesperadamente, la situación dio lugar a una poderosa visión mística que continúa tanto atormentándome como inspirándome.

Nuestro visitante, Oruc Guvenc, vino a nosotros desde Turquía, donde el es uno de los principales músicos. Viajó con sus instrumentos musicales, un tesoro de mil años de música sacra en su corazón … y su amado teléfono móvil.

Ama mostrar imágenes de hermosos escenarios naturales en su teléfono, especialmente aves majestuosamente coloridas, animales viviendo juntos en paz y armonía, y escenas del esplendor de la naturaleza. Un artista magistral el mismo, Oruc pausa periódicamente después de una fotografía para alabar lo Divino como el artista final.

Hay una gracia sobre como el se relaciona con su tecnología. EL siempre hace a su compañero humano todavía sentirse como la persona más importante en la Tierra, sólo dándonos la bienvenida en su propio mundo de belleza y arte. La tecnología de alguna manera amplifica en lugar de distraer de su círculo interno de belleza y de carácter sagrado.

Tan elegante. Tan amable. Tan adorable.

Un pequeño problema: los teléfonos celulares turcos, así como muchos modelos europeos, utilizan un toma corriente diferente. El teléfono de mi amigo no funciona con el voltaje de 110 de los enchufes americanos, sino con los de voltaje de 220 europeos.

El tenía un cable de carga, pero no pudimos enchufarlo al tomacorriente en la pared. Esta fue la manera en que el reflejaba el trabajo del Artista Eterno, y también como el se mantiene en contacto con su amada esposa que se encontraba en casa. Y con algún pesar miramos como la carga en su teléfono bajaba y bajaba.

Por lo que prometí ayudarlo, y llamé a las grandes tiendas habituales para ver si ellos tenían un convertidor eléctrico. Desafortunadamente, todos dijeron lo mismo: ellos venden convertidores para ayudar a los americanos viajar a Europa, pero no tienen de los que necesitan los europeos que viajan a los Estados Unidos.

Tiene sentido. Estas tiendas principalmente atienden a compradores americanos, incluyendo compradores americanos que están pensando viajar por el mundo. Ellos probablemente esperan que los viajeros europeos compren sus propios adaptadores antes de llegar aquí. O, para ser sinceros, la mayoría de los americanos probablemente no piensan sobre las diferentes corrientes eléctricas en el mundo, y si llegan a pensar en eso, se imaginan que el mundo funciona con su/nuestro sistema eléctrico.

Por fin, encontré una humilde tienda. Le expliqué el problema a la persona que me contestó el teléfono. El confidencialmente me dijo que ellos tenían el deseado adaptador. Le pregunté que si podía apartarme uno, y me dijo que lo haría, Corrí hacia allá.

Como prometido, el lo tenía apartado. Con una sonrisa traviesa, dijo: “Esto hará exactamente lo que usted necesita.” Estaba algo sorprendido por su sonrisa, pero proseguí a pagarle por el artículo. No era costoso, unos siete dólares. Efectivamente, funcionó. Pude conectar el enchufe europeo al adaptador, y el adaptador en nuestros tomacorrientes eléctricos. Lo probé en la tienda, y funcionó perfectamente. El teléfono encendió y comenzó a cargarse. Aleluya.

Le di las gracias profusamente y me preparé para irme.

El todavía tenía su sonrisa traviesa. Mientras reunía mis pertenencias, el me dijo: “Ya tiene la solución con Usted.”

De alguna manera esta afirmación me golpeó como un koan Zen, como las palabras de un sabio que se pasea disfrazando su sabiduría en el interior de situaciones ordinarias de la vida diaria. Me di la vuelta lentamente, y le pedí que repitiera lo que había dicho. Lo dijo otra vez, lentamente,

“Ya tiene la solución con Usted.”

El mundo se quedó en silencio, y todo lo que podía oír era esta frase. “Ya…. solución…. con Usted.”

Desconcertado, lo miré.

Preguntó si podía tomar prestado el cable de carga (europeo) de mi amigo. Se lo entregué. He aquí, despegó el cable de la unidad de carga que lo unía al tomacorriente eléctrico. Una punta del cable conectada al teléfono. La otra punta era en realidad, un conector USB común y corriente.

El dijo, con una sonrisa: “Ya tiene la solución con Usted.” Y después me explicó que mientras el estaba feliz de venderme el adaptador, en realidad no lo necesitaba. Yo podría haber cargado ese teléfono, y cualquier teléfono con un cable similar, casi en cualquier lado. Me preguntó si mi amigo viajaba con una laptop. Le dije que no. Me preguntó si el se estaba quedando conmigo o en una habitación de hotel. Yo estaba algo intrigado por la relevancia de la pregunta pero le respondí con la verdad que se estaba quedando en una habitación de hotel.

El sabio viviente, disfrazado de un humilde empleado de una tienda eléctrica, tomó el cable, lo conectó a un puerto USB, y dijo: “Todas las habitaciones de los hoteles tienen un televisor. En la parte de atrás de estos televisores modernos hay un puerto USB. Ya tiene la solución para cargarlo. Todo lo que tiene que hacer es enchufar este cable en el teléfono y el cable al puerto USB del televisor y prender el televisor. El televisor cargará el teléfono.”

“Ya tiene la solución con Usted.”

Caminando hacia mi carro, y eventualmente hacia mi amigo turco, Oruç, que era tan alegre, me mantuve maravillado por la hermosa verdad de esta afirmación. Cuán a menudo nosotros – no nuestros teléfonos – sino nosotros seres de polvo cósmico mezclado con el espíritu se nos agota la energía, el aliento, el espíritu. Cuán frecuente estamos peligrosamente cercanos a quedarnos sin energía, con excepción que nosotros no sabemos como recargarnos.

Corremos aquí y allá, tratando esto y aquello, a veces una medicina, a veces un viaje de aventura para estimularnos a nosotros mismos.

¿Nos conocemos nosotros mismos lo suficientemente bien como para saber que el medio de recargarnos ya está oculto dentro de nosotros, en el interior?

“Ya tiene la solución con Usted.”

No somos máquinas. Ninguna máquina puede igualar la sutileza del alma humana. Pero la única analogía es que, como esas máquinas, cuando la luz roja de la batería se enciende, nosotros también necesitamos ser cargados y recargados.

Y el propio medio de recarga ya está oculto dentro de nosotros. ¿Lo sabemos?

¿Nos conocemos nosotros mismos lo suficientemente bien como para saber como hacer esto?
¿Conocemos a nuestros amados lo suficientemente bien como para saber como hacer esto con ellos?
¿Nos damos cuenta que diferentes personas ¨funcionan¨ en diferentes métodos de ser cargados?

Para algunos de nosotros es la oración,
para otros, meditación,
para otros, el suave toque de un amoroso ser amado,
para otros, un agradable paseo en el bosque.

¿Nos podemos mantener lo suficientemente humildes como para saber que un método que funcionan para el alma de uno puede no recargar a otra?. Cada uno de nosotros necesita recargarse con el medio que es correcto o mejor para nosotros. Y ese medio puede cambiar de etapa en etapa de la vida.

Sea lo que sea, debemos estar conscientes de la verdad de que si nosotros sabemos como acceder a ellos, los medios de recarga ya están con nosotros.

Autor: Omid Safi
* Artículo reproducido con el debido permiso de O Being with Krista Tippett. O Being with Krista Tippett no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología.

Descargar como:  PDF |   Microsoft Word |   Texto Plano   –     Imprimir Artículo