Las cuatro semanas de Adviento

Adviento es una palabra que sugiere un viaje y de hecho, una aventura. Si la vida no es una aventura, moriríamos de aburrimiento o tristeza.

Al igual que en las grandes búsquedas en los mitos de todas las culturas, el héroe de Adviento está buscando algo -a menudo su verdadero hogar u “origen paterno”. Hay pruebas que se deben soportar y conocimientos que se pueden ganar al probarnos a nosotros mismos en los límites extremos de lo conocido. Los fracasos son parte del proceso e importantes maestros, que nos capacitan para pensar en el éxito de una manera menos egocéntrica y cósmica.

Lo extraño de la búsqueda de aventuras Cristianas es la no dualidad de la historia. ¿Somos nosotros buscando a Dios o Dios buscándonos? ¿Es el Hijo el que “viene a lo suyo” y no se hace bienvenido o nos dirigimos a través de los espacios interestelares hacia el momento primordial de la creación? La respuesta a esta paradoja – aunque las paradojas no tienen respuestas – se habla cuando Dios vierte una plenitud infinita en el receptáculo limitado de un contenedor humano. Esta es la Encarnación, Jesús.

Como una aventura Cristiana, la temporada de Navidad abre el ciclo anual del Año Nuevo espiritual. Ajusta el círculo del tiempo cíclico y lineal – lo que gira y lo que pasa a través de la mortalidad de la dimensión humana es como una flecha que se dispara a la muerte. La Meditación Diaria hace lo mismo, permitiéndonos tanto vivir en tiempo espiritual como lavar la ropa.

El tiempo litúrgico contiene: el Adviento, la Navidad, la Cuaresma, la Pascua y el Tiempo Ordinario y muchas Fiestas y la Solemnidad ocasional. Uno de los beneficios para el meditador de seguir una temporada litúrgica es que ayuda a incrustar y nutrir nuestra práctica diaria personal en el rico suelo de una transmisión viva de sabiduría – una tradición.

Las reflexiones de Adviento de este año girarán en torno al Evangelio del Domingo de cada semana. También pueden proporcionar algunos recursos para la aventura de cada día laborable que conecta los siguientes cuatro domingos.

Usar el Adviento sabiamente podría ayudarnos a celebrar – no el festival consumista falso en que se ha convertido – sino la verdadera Fiesta de Navidad. Esta Fiesta se celebra anualmente, pero cada vez marca una nueva etapa en el vuelo de la flecha de nuestras vidas. Espero que nuestras reflexiones semanales lo ayuden a prepararse y celebrar para este Festival que arroja tanta luz sobre el amor que fluye entre Dios y nosotros mismos – la historia de amor más larga en el cosmos.

* Artículo reproducido con el debido permiso de Laurence Freeman OSB. Laurence Freeman OSB no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy.
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Autor: WCCM