Mantras para ayudarnos a recordar nuestra verdadera naturaleza

Nuestro mundo Humano tiene conflictos que existen cuando regalamos nuestros miedos. El odio no cura el odio, el enfado no elimina al enfado, la envidia no se disipa al adquirir cosas por cualquier medio. La única solución de nuestros desafíos es perdonar en el amor.

Escoger amor es tan efectivo como escoger a Dios; puede que no entendamos como el amor puede cambiar los corazones de nuestros enemigos o remover los miedos y frustraciones, pero eso es lo que precisamente hace y mucho más. Escoger el amor con una certeza apasionada nos abre a una realidad que por mucho excede las posibilidades de cada una de nuestras vidas. Jesús le preguntó a la gente que Él curaría a través de un milagro si ellos creían que Él lo podía hacer y ellos dijeron que si. Él sabía como desatar las enormes capacidades que cada ser humano tiene y se entristecía por aquellos que insistían en seguir caminos de destrucción. Él se esforzó tanto para hacernos entender que todos nosotros somos hijos de Dios, pero dos mil años más tarde, pocas personas se atreven a creerlo.

Todos somos hijos de Dios en esta tierra, somos hijos de Su luz.

La naturaleza íntima de Dios es imposible para nosotros de comprender porque nuestros cerebros no están diseñados para hacerlo; sin embargo, nosotros estamos familiarizados con la naturaleza infinita de Dios porque Dios existe a lo largo del Cosmos como la fuente de origen de la Creación. Nosotros estamos diseñados para vivir en la dicha y la manera de alcanzarla es vivir inmersos en el amor, cada paso y cada momento de nuestras vidas.

Varias palabra han sido dichas en un intento de describir a Dios pero quizás es el Tao el que lo describe mejor; el Tao no se puede explicar o entender, porque cuando uno lo enmarca en palabras, se pierde el significado de su esencia real.

Dios es indescriptible, a pesar de que Él existe en todos lados. Donde la esencia de Dios no llegue, la creación no existe. La esencia de Dios es expresada no sólo a lo largo del Cosmos, si también a todo lo largo de las dimensiones, eternidad y el infinito.

Dios es el jamás alcanzado árbol mientras que cada uno de nosotros es una rama o una raíz que sale de Él. Dentro de Dios nosotros somos expresiones individuales de él, una mínima parte de su océano infinito de perfección y belleza que existe a lo todo lo largo de la creación.

Incluso mientras somos una muy pequeña parte en comparación con Dios, Sus virtudes y poder están dentro de nosotros como propios.

A nosotros nos han otorgado la opción del libre albedrío, por lo que somos capaces de decidir que escogemos para experimentar como seres humanos en esta tierra. A través del poder de Dios y su perfección no hay un solo instante en el que paremos de crear nuestras propias experiencias de vida y transformemos la misma naturaleza de nuestro ambiente inmediato. No somos víctimas sino diseñadores y esta verdad es común para todo a todo lo largo de la creación.

Nunca he sido una víctima de las experiencias que he vivido, sino más bien el arquitecto de mi propia vida. Los errores que he cometido me han llevado a aprender que hay escogencias que puedo hacer; los logros que he experimentado han estado en sintonía con la esencia perfecta de Dios. La lección es siempre la misma; nuestro propósito en la vida es amar todo y a todos. Eso es lo que significa vivir en la dicha.

Mantras para recordad nuestra verdadera naturaleza:

Esta es la razón por la cual yo elijo ser un hombre generoso.
Esta es la razón por la cual yo elijo ser compasión.
Esta es la razón por la cual yo elijo ser misericordia.
Esta es la razón por la cual yo elijo ser perdón.
Esta es la razón por la cual yo elijo ser abundancia.
Esta es la razón por la cual yo vivo en riquezas y yo soy un hombre muy rico.
Esta es la razón por la cual yo tengo una salud perfecta y fortaleza física.
Esta es la razón por la cual yo estoy en armonía y tengo el balance perfecto de las emociones.
Esta es la razón por la cual yo sobrepaso los límites de la inteligencia humana.
Esta es la razón por la cual yo soy sabiduría. Esta es la razón por la cual yo soy amor.

Yo estoy en el sitio y momento exacto en el que estoy ahora porque yo elegí que así fuera. Yo no soy una victima sino un arquitecto consciente de mi propia vida, un artista expresando mis necesidades y deseos más profundos en el lienzo de la vida. Los colores que yo elijo me sirven para estar más consciente de la infinita perfección y amor de Dios; por es Dios como amor el que genera el flujo constante de perfección que teje el Cosmos.

La creación es un don de la propia esencia de Dios por el simple hecho de llevar alegría a todo lo creado. Se nos ha dado la vida para vivirla en una dicha constante.

Es por todas estas razones que nosotros somos todos hijos de Dios en esta tierra; somos hijos de Su luz.

Descargar como:  PDF |   Microsoft Word |   Texto Plano   –     Imprimir Artículo