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En fecha: 24/04/2018 12:48:05 2018 / +0000 GMT
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Autor: Robert Bonnet

¿Solo Dios sabe?




Como niño, uno de mis sueños era ser un piloto. Nunca estuve realmente interesado en volar pasajeros o mercancía específicamente, sólo en volar un avión. Cuando tuve como 15 años y viviendo en México, le pregunté a mi padre si él me ayudaría a averiguar a través de un amigo de él, que era el agregado militar en la Embajada Norteamericana en la Ciudad de México, si yo podría unirme a las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos de Norteamérica. Fuimos a visitar a este hombre y él nos dijo que como yo usaba lentes la única opción posible era enrolarme en las Fuerzas Aéreas de los Estados Unidos de Norteamérica como navegador y no como piloto, o quizás pudiera incluso tratar de enrolarme en la Academia de West Point para convertirme en un Oficial. No me interesó.

A tan sólo 5 años después mi Padre falleció. No fue inesperado, ya él venía sufriendo un declive en su estado de salud a consecuencia de una drástica dieta bajo supervisión de un médico, hasta que su cuerpo no pudo parar de perder peso. Se volvió extremadamente débil y su corazón no lo soportó. No hace falta decir, que fue un evento muy devastador en mi vida y en la de mi familia. Él fue un ejemplo magnífico de lo que significa ser un gran hombre en todos los aspectos.

Yo divagué durante varios meses, eventualmente trabajando en un barco de carga en mi camino hacia y desde Europa, quedándome allá por varios meses tratando de encontrar un camino que se sintiera correcto, hasta que eventualmente me di cuenta que de esa manera no lo iba a encontrar, por lo que retorne a México. Después de regresar a la Ciudad de México, estaba asistiendo clases en diferentes Universidades tratando de determinar  que carrera era la mejor para mi, cuando un amigo me invitó a ir con él y que  tomara el examen médico de aviación para determinar si yo pasaba el estándar mínimo para convertirme en piloto.

Para mi sorpresa pasé el examen médico y tres meses más tarde yo estaba vía a la Academia de Vuelo de los Estados Unidos de Norteamérica en Vero Beach, Florida, donde eventualmente obtuve mi alas como Piloto Comercial.

Mi vida adulta ha sido vivida dentro de los márgenes de mi profesión como piloto y he sido cuidadoso de no dejarla ir, porque se ha comprobado que es una decente fuente confiable de ingresos proveyendo una buena vida para mi y mi familia. Me he esforzado en convertirme en el mejor que puedo ser y tuve un trabajo de piloto excelente y posiciones dentro de mi profesión a una edad temprana.

Levanté una familia, tuve dos hijos que se convirtieron en adultos fantásticos, y ahora después de cuatro décadas desde que empecé a volar, se me están acabando los motivos para continuar haciendo lo que estoy haciendo. No es poco común para los seres humanos el sentirse desinteresado en cualquier profesión que escojamos después que han pasado varias décadas, pero las profesiones nos capturan en sus garras, ya que ningún otro trabajo nos concede beneficios financieros más inmediatos que el permanecer en nuestras profesiones. Por este motivo, en cierta forma las profesiones nos limitan. Las profesiones nos dan un significado, un lugar para vivir y ellas son una bendición sin lugar a dudas. Nos convertimos en Doctores, Capitanes, Generales, Ingenieros y Contadores. Los títulos y grados que nos son otorgados nos moldean nuestras vidas, a veces incluso más allá  de nuestra zona de confort. Cada ser humano lucha con los mismo desafíos. Algunos individuos logran en convertirse en líderes en su campo, ejemplos a seguir y personas para admirar por muchos pero pareciera que cuando esto sucede, a veces el fuego que mantenía esa llama ardiendo simplemente se extingue.

Un buen ejemplo de esto fue Steve Jobs, que fue el co-fundador y Presidente de Apple Inc., y el accionista mayoritario de los Estudios de Animación Pixar. Se convirtió en miembro del Directorio de la Empresa Walt Disney después de la adquisición de Pixar. Este hombre lideró las más buscadas y admiradas compañías tecnológicas de nuestros días. A menudo mencionado como un ejemplo, sus palabras son seguidas con pasión por muchos de manera curiosa como un líder en los negocios. Quizás su último testamento es la lección más importante disponible para un ser humano.

Solo ayer recibí un mensaje reenviado con las últimas palabras de Steve Jobs dichas por el durante el proceso de su enfermedad, las cuales incluyo aquí:

"Llegué al pináculo del éxito en el mundo de los negocios. En los ojos de otros, mi vida es un epítome del éxito. Sin embargo, apartando el trabajo, he sido poco feliz. Al final, la riqueza es sólo un hecho de la vida a la que me he acostumbrado. En este momento, acostado en mi lecho enfermo y recordando toda mi vida, me he dado cuenta que todo el reconocimiento y fortuna de la cual me enorgullecía tanto, ha palidecido y ha dejado de tener sentido al enfrentar la muerte inminente. En la oscuridad, miro las luces verdes de las máquinas de soporte vital, y escucho los ruidos del zumbido mecánico, puedo sentir el respirar del dios de la muerte acercándose. Ahora ya sé, cuando uno ha acumulado suficiente fortuna para durarnos una vida entera, debemos dedicarnos a otros asuntos que no se relacionen con la riqueza. Debería ser algo que sea más importante : quizás relaciones, quizás arte, quizás un sueño de nuestra juventud. Perseguir la riqueza sin descanso convertirá a una persona en un ser retorcido, tal como yo. Dios nos da los sentidos para dejarnos sentir el amor en los corazones de los demás, no las ilusiones provocadas por la riqueza. La riqueza que he amasado en mi vida, no me la puedo llevar conmigo. Lo que me puedo llevar son los recuerdos precipitados por amor. Esta es la verdadera riqueza que nos seguirá, que nos acompañará, dándote la fortaleza y la luz para seguir. El amor puede viajar miles de millas, La vida no tiene límites. Ve a donde quieras ir. Alcanza las alturas que quieras alcanzar. Todo está en tu corazón y en tus manos. ¿Cuál es la cama más cara en el mundo? ¿Cama Clínica? Tu puedes contratar a alguien para que te maneje el carro, hacer dinero para ti, pero no puedes tener a alguien que soporte la enfermedad por ti. Las cosas materiales perdidas se pueden recuperar; pero hay una sola cosa que nunca podrás encontrarla cuando se pierde: La vida. Cuando una persona entra en la sala de operaciones, se da cuenta que hay un libro que él todavía no ha terminado de leer. El libro de la vida saludable. En cualquier etapa de la vida en la que estemos ahora, con tiempo, nos enfrentaremos al día en el que la cortina baje.

Atesora amor por tu familia, amor por tu esposa y amor por tus amigos. Trátate a ti mismo bien. Estima a los demás".

Sus palabras hicieron eco en mi porque por muchos años he estado planeando retirarme de mi profesión para siempre. La decisión de irme no es fácil, después de décadas de ir escalando posiciones y tener recursos relativamente seguros para poder sobrevivir simplemente durante muchos años. La mayor trampa es quizás el pensar que lo que hago en un mes pudiera probablemente durarme seis meses si viviera una vida simple, lo que me mantiene pegado a la misma rutina. Ésta es una trampa autoimpuesta.

Lo que es interesante es que este proceso ha estado en marcha por los últimos 17 años por lo menos, e incluso hoy en día. Todavía estoy pegado a las ruedas de mi propio vagón. Si esto continúa sin cambios de mi parte, eventualmente llegaré a mi fecha de vencimiento en este planeta mientras todavía estoy haciendo las mismas actividades. Tiendo a pensar acerca de mi mismo como una persona de carácter fuerte y determinado, pero esta situación me prueba que no lo soy.

La razón para este deseo para reestructurar mi vida ha hecho que la mayor parte de mi vida haya colocado mi deseo de sumergirme con toda mi capacidad en el amor de Dios. Estoy consciente que nada en la vida está en conflicto con Dios (como puede ser si todo es esencialmente Dios) pero quizás me gustaría vivir una vida que sea mas amable, más cerca de la naturaleza y entrado en torno a Él en todo momento y en todos los lugares, en vez de estar alienado por los tecnicismos y sobre regulados requisitos de mi profesión. Mi ser necesita ser capaz de regresar a la naturaleza, de amar, meditar y orar y de retirarse de los tecnicismos. No hay metas dentro de mi profesión que me sigan atrayendo. He sido bendecido con una vida profesional completa y exitosa y todo lo que siento en este momento por ella es gratitud, pero no deseo de una permanencia continuada.

Durante los últimos años de vida de mi Padre, tuve la oportunidad de deambular semanalmente por los bosques cercanos a Ciudad de México haciendo caminatas diarias, donde la presencia de Dios se convirtió en una realidad tan fuerte que mi vida fue marcada para siempre.  Su fuerte presencia brilló en mi a través de los colores tan intensos de la naturaleza, la perfección de los pinos y sus resinas perfumadas, las pequeñas y coloridas flores, la belleza de la vegetación alpina en sus picos que se levantaban por encima de los 14.000 pies de altura sobre el nivel del mar. Y sin embargo, yo también escogí la profesión y tenía que probar. Pienso que un período de 40 años de estar haciéndolo es más que suficiente.

Sabiendo que cada uno de nosotros somos una muy pequeña extensión de Dios mismo, estoy consciente que todas Sus virtudes y poder reside dentro de cada uno de nosotros en una muy pequeña escala; sin embargo, ellas existen dentro de nosotros y pueden ser mejoradas por nuestra decisión de manera tal que esto prueba que nosotros somos realmente los ingenieros de nuestras propias vidas, a menudo modelando nuestras experiencias, nuestros ambientes cercanos e incluso la presencia de nuestros conocidos. Nunca somos víctimas, somos creadores y más importante, nosotros todos hemos sido bendecidos por este regalo llamado vida.

De la misma manera podemos generar una enfermedad cuando nuestros pensamientos y emociones están erradas, nosotros podemos también sanar una enfermedad cuando ellos están en lo correcto; esta capacidad de habitar en los campos donde los milagros suceden, me ha enseñado que nosotros somos seres verdaderamente  ilimitados porque Dios es nuestra esencia.

Durante estas últimas cuatro décadas, he visualizados bienes materiales deseados, logros profesionales, sitios remotos para mudarme y trabajar bajo condiciones abundantes y todo se me ha concedido. He extendido mi salud hasta niveles que representa fácilmente la mitad de mi edad. He logrado todo lo que he deseado; pero no puedo salirme de esta tendencia que ha durado muchos años como una espina clavada. El trabajo ha sido mi vida pero no hay más fuego cuando vuelo o cuando dirijo. Me debo dar ahora el regalo del cambio, donde yo pueda dirigir mi energía y capacidad a asuntos que también son importantes, pero que he postergado mientras estaba ocupado construyendo y obteniendo logros en metas profesionales y personales.

Sabiendo que nosotros tenemos el poder de dirigir nuestras vidas hacia la mayoría de las metas que nos propongamos (esto es una verdad muy cierta sobre nuestras capacidades); yo decido hoy darle la palanca de mando de mi avión a Dios. Él tomará las mejores decisiones para mí basadas en lo que sea mejor para mi corazón y alma; Él me conoce mejor que lo que yo me conoceré nunca. Elijo continuar viviendo en alegría y abundancia, pero nunca mas forzaré mis pasos para escalar colinas empinadas o correr sin parar a velocidad máxima por días, semanas y meses persiguiendo metas y planes que no me interesen y no me pertenecen ya.

Le devuelvo mi vida a Dios, sabiendo que mis caminos serán bendecidos y que mis escogencias nunca serán mejores que las de Él. No me estoy rindiendo, sino simplemente escojo parar de correr en contra de mi propia esencia. Yo sé que a través de mi vida, Dios me ha siempre concedido una mirada de bendiciones y deseo que Su Gracia continúe, pero ahora estoy cambiando mi ruta de vuelo de las líneas aéreas comerciales y preestablecidas, al espacio aleatorio, conectando el piloto automático y dejando que Sus vientos me llevan a los mejores viajes de mi vida. Me retiro de mis cuatro largas décadas de rutina y me arriesgo a volar solo nuevamente hacia Él. He aterrizado en tantos aeropuertos y visitado infinitas ciudades y países. Yo sé que Él me guiará a pastos más verdes y a una mejor calidad de vida.

Estoy consciente que hay un elemento de riesgo en lo que estoy haciendo, pero debo escuchar mi alma y mi corazón; debo seguirlos. Es una aventura sin lugar a dudas, pero esto es sobre lo que la vida también debe ser. ¿Qué caminos y experiencias experimentaré de ahora en adelante? Sólo Dios sabe.

* La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy.

 

 


Post date: 2016-11-01 05:00:27
Post date GMT: 2016-11-01 05:00:27
Post modified date: 2016-10-25 02:34:04
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