Cinco grandes logros de los primeros cuatro años del Papa Francisco

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Es difícil creer pero el Papa Francisco se acerca al cuarto aniversario de su elección como Papa el 13 de Marzo. En cuatro años, el Papa ha tenido un profundo impacto en la Iglesia. Es verdad, él no ha cambiado la posición de la Iglesia en cuanto al control de la natalidad, el celibato, las mujeres sacerdotes y el matrimonio homosexual, pero él ha fundamentalmente cambiado como nosotros vemos a la Iglesia de cinco maneras.

En primer lugar, el Papa ha llamado a una nueva forma de evangelizar. Él nos dice que las primeras palabras de evangelización deben ser acerca de la compasión y misericordia de Dios, en lugar de  una lista de dogmas y reglas que deben ser aceptadas. Él habla diariamente de la compasión y el amor de Dios. Nuestra respuesta, él dice, es mostrar compasión y amor a todos nuestros hermanos y hermanas, especialmente a los pobres y marginados. Él no sólo habla acerca  de esto; él lo hace a través del acercamiento a los refugiados, las personas sin hogar, y los enfermos.

Papas anteriores escribieron acerca de la “nueva evangelización” en una manera abstracta y aburrida. Este Papa se comunica en una manera que captura la atención de las personas con sus palabras y acciones. Su mensaje es el mensaje de los Evangelios – es acerca del amor del Padre por su pueblo y su responsabilidad de amarse el uno al otro. Él no se obsesiona sobre las normas y reglamentos. Él está más interesado en la orto praxis (cómo vivimos la fe) que en la ortodoxia (cómo explicamos la fe).

En segundo lugar, el Popa Francisco está permitiendo la discusión abierta y el debate en la Iglesia. No está escandalizado por los desacuerdos, incluso de la doctrina. Es imposible exagerar cuán extraordinario es esto. Sólo durante el Vaticano II fue un debate de este tipo posible. Irónicamente, los conservadores que atacaron a los progresistas como disidentes bajo antiguos pontificados se han convertido ahora en disidentes de las enseñanzas del Papa Francisco.

Durante los dos últimos pontificados, el disenso se condenó rotundamente y suprimió. Las teologías de Juan Pablo II y Benedicto XVI no podrían  ser cuestionadas. Los candidatos Episcopales fueron seleccionados en base a la lealtad y no a las habilidades pastorales. Los Obispos con ideas contrarias eran presionados al silencio. Un Obispo Australiano fue removido de su cargo por simplemente sugerir que la Iglesia debería discutir acerca de mujeres sacerdotes.

En Sínodos de Obispos, funcionarios del Vaticano controlaban la agenda e incluso instruían a los Obispos sobre que temas no podían ser discutidos. Los Sínodos, que supuestamente eran para aconsejar al Papa, se convirtieron en espacios para que los Obispos profesaran su lealtad.

Bajo el Papa Francisco, los participantes sinodales fueron alentados por el Papa a expresar sus opiniones con valentía y no preocuparse por estar en desacuerdo con él. El resultado es un intercambio más libre de puntos de vista, desacuerdos públicos, e incluso crítica pura y simple del Papa por algunos Cardenales conservadores. Todo esto nunca hubiera sido permitido por Pontífices anteriores.

También hay una larga lista de Teólogos que fueron investigados y silenciados por la Congregación de la Doctrina de la Fe del vaticano durante los dos últimos Pontificados. Esto fue especialmente cierto de los Teólogos morales en los Estados Unidos, Teólogos de la liberación en Latino América y de aquellos interesados en el diálogo interreligioso en Asia. Muchos perdieron sus puestos de trabajo en los seminarios y se les prohibió publicar. Aún más otros practican la autocensura para no meterse en problemas.

Esto fue especialmente cierto  para los sacerdotes teólogos, que eran controlados a través de canales eclesiales en lugar de académicos. Ellos fueron simplemente ordenados bajo obediencia a cumplir. La libertad académica para los teólogos era un chiste, a menos que fueran laicos con tenencia. Los sacerdotes periodistas también fueron censurados y despedidos.

Todo eso ha desaparecido. Uno ya no escucha de Teólogos siendo investigados y silenciados. Esto es extremadamente importante si la teología se va a desarrollar y a hacer frente a los problemas contemporáneos en una manera que sea comprensible por las personas del siglo 21. El gremio teológico, si es dejado tranquilo, puede ser una comunidad de estudiosos auto-corregida.

En tercer lugar, el Cardenal Burke y los críticos del Papa están en lo cierto; el Papa está presentando una nueva manera de pensar acerca de los problemas morales en el Capítulo 8 del Amoris Laetitia. Él está moviendo a la Iglesia lejos de unas éticas basadas en reglas a unas basadas en discernimiento. Hechos, circunstancias, y motivaciones importan en una ética tal.

Bajo este enfoque a la teología moral, es posible ver la santidad y gracia en las vidas de las personas imperfectas, incluso aquellas en matrimonios irregulares. En lugar de ver el mundo como dividido entre el bien y el mal, todos nosotros somos vistos como pecadores heridos para quien la Iglesia sirve como un hospital de campaña donde la Eucaristía es la comida para los heridos en lugar de un premio para los perfectos. Ido está cualquier intento de espantar a las personas para ser buenos.

En cuarto lugar, el Papa ha colocado cuestiones ambientales en un lugar central en la fe Católica. Él reconoce que el calentamiento global puede ser la cuestión moral más importante del siglo 21. En su Encíclica, Laudato Si, el Papa nos dice que “Vivir nuestra vocación para ser protectores de la obra de Dios es esencial para una vida de virtud, no es una opción o un aspecto secundario de nuestra experiencia Cristiana”.

Su Encíclica fue recibida con entusiasmo por los ambientalistas quienes en el pasado vieron a la Iglesia como un enemigo debido a su posición en el control de la natalidad. Ahora la Iglesia es un aliado porque los ambientalistas están reconociendo que la religión es una de las pocas cosas que puede motivar a las personas a esta clase de auto-sacrificio necesario para salvar al planeta.  La Encíclica del Papa nos ha mostrado el camino.

Por último, el Papa se ha movido para reformar las estructuras de gobierno de la Iglesia. Es cierto, reformar la Curia Romana ha sido lenta, pero está sucediendo. Las reformas financieras se están extendiendo a través de las diversas agencias del Vaticano, comenzando con el Banco del Vaticano y moviéndose a través de otras entidades. El proceso presupuestario del Vaticano se ha endurecido, y las diversas oficinas se han consolidado. Todo esto es por el bien de la Iglesia. Todavía hay mucho por hacer, pero está sucediendo.

Más importante aún, él está tratando de cambiar la cultura del clero, moviéndose lejos del clericalismo a una vocación de servicio. El quiere que los Obispos y sacerdotes se vena ellos mismo como servidores del pueblo de Dios, no como príncipes.

Lo más importante para la protección de su legado, él ha roto con la tradición y tomado control del proceso de nombramiento de Cardenales. En lugar de simplemente promover prelados en la tradicional cardenalicia ve, él ha buscado dentro del Colegio de los Obispos a Cardenales que reflejen sus prioridades y valores. Esto aumenta las oportunidades de que su sucesor, elegido por estos Cardenales, continuará con su agenda y no deshará los cambios que él ha hecho.

A mis amigos progresistas que están decepcionados de que el Papa no ha cambiado la posición de la Iglesia sobre el control de la natalidad, el celibato, el sacerdocio femenino, y el matrimonio homosexual, les insto a que miren lo que ha hecho. Es revolucionario. Celebremos y demos gracias por el Papa Francisco.

Autor: Thomas Reese SJ
* Artículo reproducido con el debido permiso de National Catholic Reporter. National Catholic Reporter no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy.

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