Diez claves para comprender la “Laudato Sí”

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1) La perspectiva espiritual es ahora parte de la discusión sobre el medio ambiente

La contribución más grande de la “Laudato Si” para el diálogo medio ambiental es, a mi parecer, su revisión sistemática de la crisis desde un punto de vista religioso. Hasta los momentos, el diálogo medio ambiental ha sido enmarcado principalmente en un lenguaje político, científico y económico. Con esta nueva encíclica, el lenguaje de la fe entra en la discusión, con claridad, decisión y de manera sistemática. Esto no significa que el Papa Francisco esté imponiendo sus creencias a aquellos preocupados por el medio ambiente. ¨Yo estoy al tanto¨, dice él, que no todos son creyentes (No. 62). No obstante, la encíclica conecta firmemente la discusión con una perspectiva espiritual e invita a otros a escuchar el punto de vista religioso, en particular su comprensión de la creación como un regalo divino y precioso de Dios para ser reverenciado por todos los hombres y mujeres. Pero el Papa también espera ofrecer una ¨motivación suficiente¨ a los cristianos y otros creyentes para el ¨cuidado de la naturaleza¨. (No. 64). Esto tampoco quiere decir que otros Papas (y otras partes de la Iglesia) no hayan hablado acerca de la crisis. Francisco destaca las enseñanzas de sus predecesores, particularmente San Juan Pablo II y el Papa Emérito Benedicto XVI. Pero en su enfoque espiritual, este es un documento innovador que amplía la conversación invitando a los creyentes al diálogo y proporcionándoles ideas nuevas a aquellos que ya están participando.

2) Los pobres están desproporcionadamente afectados por los cambios climáticos

El efecto desproporcionado del cambio ambiental sobre los pobres y sobre el mundo en desarrollo se pone de relieve en casi todas las secciones de la encíclica. De hecho, al inicio del texto de la “Laudato Si,” el Papa afirma que centrarse en los pobres es el tema central de la encíclica, y proporciona muchos ejemplos nefastos de los efectos del cambio climático, cuyos ¨peores impactos¨ son sentidos por aquellos viviendo en los países en desarrollo. Esto no es solamente el resultado del poder de los ricos que toman decisiones que no tienen en consideración a los pobres, sino también tenemos que considerar que los pobres mismos tienen menores recursos financieros para adaptarse a los cambios climáticos. Adicionalmente, los recursos naturales de aquellos países más pobres ¨alimentan¨ el desarrollo de los países más ricos ¨a costa de su propio presente y futuro¨ (No. 52). A través de toda la encíclica, el Papa apela a los Evangelios, a las enseñanzas sociales de los católicos y a las declaraciones de los Papas recientes para criticar la exclusión de cualquiera de los beneficios de los bienes de la creación. En general, en las decisiones referente al medio ambiente y al uso de los recursos comunes de la tierra, repetidamente nos llama a una apreciación de ¨la inmensa dignidad de los pobres¨ (No. 158).

3)    Menos es más

El Papa Francisco apunta a lo que él llama la mentalidad ¨tecnocrática¨, en la que la tecnología es vista como la ¨clave principal¨ para la existencia humana. (No. 110). El critica una dependencia sin pensar en las fuerzas del mercado, en las que cada avance tecnológico, científico e industrial es abrazado antes de considerar cómo afectará el medio ambiente y ¨sin preocuparse de su potencial impacto negativo en los seres humanos¨ (No. 109). Francisco alaba los avances tecnológicos, pero como creyente se se resiste a la idea de que cada aumento en tecnología es de por sí bueno para la tierra y para la humanidad. La “Laudato Si” también diagnostica una sociedad de ¨consumismo extremo¨ en el que las personas no son capaces de resistirse a lo que los mercados le ponen frente a ellos, donde la tierra es despojada, y billones de personas son empobrecidas (No. 203). Por esto, él sostiene que es que es tiempo de aceptar una ¨disminución del crecimiento en algunas partes del mundo, de manera de proveer recursos para otros lugares para experimentar un crecimiento saludable¨ (No. 193). En contraste con la mentalidad consumista, la espiritualidad cristiana ofrece un crecimiento marcado por ¨la moderación y la capacidad de ser felices con poco¨ (No. 222). Es una cuestión de nada menos que una redefinición de nuestra noción de progreso.

4)    La enseñanza social Católica ahora incluye enseñar sobre el medio ambiente

Contra aquellos que argumentan que una encíclica papal sobre el medio ambiente no tiene una autoridad verdadera, el Papa Francisco señala explícitamente que la “Laudato Si” “se incorpora ahora al cuerpo de la doctrina social de la Iglesia” (No. 15). Por cierto, una encíclica es una forma de enseñanza que cuenta con los más altos niveles de autoridad en la Iglesia, después de los Evangelios y los Concilios de la Iglesia, como el Vaticano II. Como tal, continúa el tipo de reflexión sobre los problemas de hoy en día que comenzaron con la Rerum Novarum de León XIII, sobre el capital y el trabajo en 1891. El Papa Francisco usa algunos de los fundamentos tradicionales de las Enseñanzas Sociales Católicas, particularmente la idea del ¨bien común¨ para enmarcar su discusión. En consonancia con las prácticas de las enseñanzas sociales Católicas, el Papa combina las riquezas de la teología de la Iglesia con las conclusiones de los expertos en una variedad de campos, para reflejar los problemas de hoy en día. A tal fin, explícitamente la vincula con Pacem in Terris de San Juan XXIII la cual abordó la crisis de la guerra nuclear, mientras que la “Laudato Si,” aborda esta nueva crisis global.

5)    Las discusiones sobre la ecología pueden conectarse con la Biblia y la tradición de la Iglesia

Sabiamente, el Papa Francisco comienza la encíclica, no con una reflexión sobre las Escrituras y Tradición (los dos pilares de la enseñanza Católica) que pudieran tentar a los no creyentes a ponerse de lado, sino con una visión general de la crisis – incluyendo temas como el agua, la biodiversidad y otros. Sólo en el capítulo dos se refiere al ¨Evangelio de la Creación¨, el cual lleva a los lectores, paso a paso, al llamado para cuidar a la creación que se extiende tan lejos como ellLibro del Génesis, cuando la humanidad estaba llamada a ¨cultivar y mantener¨ la tierra. Pero hemos hecho, para resumir su enfoque, bastante ¨labranza¨ y no suficiente ¨mantenimiento¨. En una visión magistral, el Papa Francisco rastrea el tema del amor por la creación tanto en el antiguo como en el nuevo Testamento. Él nos recuerda, por ejemplo, que Dios, en Jesucristo, no sólo se hizo humano, sino también en parte del mundo natural. Por otra parte, Jesús mismo apreciaba el mundo natural, como es evidente en los pasajes del Evangelio en los cuales alaba la creación. Las percepciones de los santos son también recordadas, sobre todo las de San Francisco de Asís, la estrella polar espiritual del documento. Además ayuda a los no creyentes a entender las Escrituras y la Tradición de la Iglesia, y explícitamente trata de inspirar a los creyentes a cuidar la naturaleza y al medio ambiente.

6)    Todo está conectado, incluyendo la economía

Una de las más grandes contribuciones de la “Laudato Si” es que ofrece lo que los teólogos llaman un ¨enfoque sistemático¨ a un problema. Primero, nos vincula a todos con la creación: ¨Somos parte de la naturaleza, incluidos en ella y, por lo tanto, en constante interacción con ella¨ (No. 139). Pero nuestras decisiones, particularmente sobre la producción y el consumo, tienen un efecto inevitable sobre el medio ambiente. El Papa Francisco vincula una ¨concepción mágica del mercado¨, que privilegia las ganancias sobre el impacto en los pobres, con el abuso que hay sobre el medio ambiente (No. 190). Está demás decir, que hay que prestar atención al dinero que pone de lado los intereses de los marginados y que los lleva a la ruina del planeta están conectados. Al principio, mira a San Francisco de Asís, que muestra cuan ¨inseparable es el lazo entre la preocupación por la naturaleza, la justicia por el pobre, el compromiso por la sociedad y la paz interior¨ (No. 10). Lejos de ofrecer una condena ingenua del capitalismo, el Papa Francisco ofrece una crítica inteligente de los límites del mercado, especialmente cuando falla en proveer bienestar para los pobres. ¨La ganancia¨, nos dice, ¨no puede ser el único criterio¨ de nuestras decisiones (No. 187).

7)    La investigación científica sobre el medio ambiente es para ser alabada y

       usada

El Papa Francisco no trata de ¨probar¨ nada sobre el cambio climático en este documento. Admite francamente que la Iglesia no ¨presume resolver las cuestiones científicas¨ (No. 188). Y mientras claramente señala que estas son disputas sobre la ciencia actual, su encíclica acepta la ¨mejor investigación científica disponible hoy en día¨ y construye sobre ella, en lugar de entrar en un debate de especialistas (No. 15). Hablando de los grandes bosques del Amazonas y el Congo, y de los glaciares y acuíferos, por ejemplo, él simplemente dice, ¨Nosotros sabemos cuán importantes estos son para la Tierra…¨ (No. 38: la cursiva es mía.) Como las otras grandes encíclicas sociales Católicas analizaron cuestiones tales como capitalismo, los sindicatos y salarios justos, la ¨Laudato Si¨ se basa tanto en las enseñanzas de la Iglesia como en los descubrimientos contemporáneos de otros campos – particularmente de la ciencia, en este caso – para ayudar a las personas de hoy en día a reflexionar sobre estas cuestiones.

8)    La indiferencia y el egoísmo generalizado empeoran los problemas medio 

       ambientales

El Papa Francisco reserva su crítica más fuerte a los ricos que ignoran el problema del cambio climático y, especialmente, por su efecto en los pobres. ¨Muchos de los que poseen más recursos parecen mayoritariamente preocupados con enmascarar los problemas o esconder sus síntomas…¨ (No. 26). ¿Por qué, él pregunta, tantos de los ricos están alejándose de los pobres? No sólo porque ¨algunos se ven a sí mismos como más dignos que otros¨, sino porque los que toman las decisiones frecuentemente están ¨alejados de los pobres¨, físicamente, sin contacto real con sus hermanos y hermanas (No. 90, 49). El egoísmo también nos lleva a la evaporación de la noción del bien común. Esto afecta no solamente a aquellos en el mundo en desarrollo, sino también a las ciudades internas de nuestros países más desarrollados, o lo que pudiera ser denominado como ¨ecología urbana¨. En el mundo de la ¨Laudato Si¨ no hay espacio para el egoísmo o la indiferencia. Uno no puede cuidar el resto de la naturaleza ¨si nuestros corazones carecen de ternura, compasión, y preocupación por los demás seres humanos¨ (No. 91).

9)    Se necesita un diálogo global y solidaridad

Quizás más que en otras encíclicas, el Papa Francisco recoge aquí las experiencias de otras personas alrededor del mundo, usando los conocimientos de las Conferencias Episcopales de Brasil, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Bolivia, Portugal, Alemania, Argentina, República Dominicana, las Filipinas, Australia y los Estados Unidos, entre otros lugares.   De esta manera, él también encarna el principio católico de la subsidiariedad, el cual, en parte mira a la experiencia y la solución local. Además, el ¨nuevo diálogo¨ y el ¨debate honesto¨ al que él llama no es solamente con la Iglesia Católica (No. 14, 16). El Patriarca Bartolomé, el líder de la Iglesia Ortodoxa Oriental, entra en la encíclica, así como también un poeta Sufí. De hecho, el Papa nos llama al diálogo y al debate con ¨todas las personas¨ en función de nuestra casa común (No. 62, 155). Un diálogo global también es necesario porque no hay un ¨receta uniforme¨. Lo que funciona en una región puede no funcionar en otra (No. 180). El alcance mundial de la encíclica (en contraste con una repartición más Eurocéntrica) hace más fácil una invitación para la comunidad mundial.

10)    Se requiere un cambio de rumbo

En el fondo, este documento, dirigido a ¨todos los habitantes del planeta¨, es un llamado a una nueva manera de ver las cosas, ¨una revolución cultural audaz¨ (No. 3, 114). Nos enfrentamos a una crisis urgente, cuando, gracias a nuestras acciones, la tierra ha comenzado a verse más y más, según el vívido lenguaje de Francisco, como una ¨inmensa pila de suciedad¨ (No. 21). Sin embargo, el documento es esperanzador, recordándonos que debido a que Dios está con nosotros, nosotros podemos esforzarnos tanto individual como colectivamente para cambiar de rumbo. Podemos despertar nuestros corazones y movernos hacia una ¨conversión ecológica¨ desde la cual veamos la conexión íntima de Dios con todas las criaturas, y más fácilmente escuchemos los ¨gritos de la tierra y el llanto de los pobres¨ (No. 49). Para usar el lenguaje religioso, a lo que el Papa está llamando es a la conversión.

* Artículo reproducido con el debido permiso de America The National Catholic Review. America The National Catholic Review no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy.

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James Martin
El jesuita James Martin es editor de America, la revista católica más importante de los EE.UU. Después de estudiar Economía y haber trabajado en varias corporaciones, decidió entrar en la compañía de Jesús. Estudió filosofía en Loyola University de Chicago y luego teología en Weston, la actual Escuela de Teología del Boston College. Ha trabajado en hospitales y prisiones, e hizo dos años de pastoral en Kenya, Africa, ayudando a refugiados para formar pequeñas empresas. Es autor de varios libros, entre ellos: Jesús (Harper One), traducido en varios idiomas.