El Papa Francisco: la idea de Europa y el final de la era de Carlomagno

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El Papa Francisco recibió el prestigioso premio Carlomagno el 06 de Mayo del 2016. En su discurso el citó al gran teólogo Jesuita Erich Przywara, profesor de Hans Urs von Balthasar y autor del ensayo Idee Europa [La Idea de Europa] [1]. Citando La Idea de Europa, Francisco revela su convicción —como era la del teólogo Jesuita Przywara— que «estamos al final de la época de Constantino y el experimento de Carlomagno». Es interesante, por lo tanto que el Papa cite a Przywara precisamente en este contexto Carolingio.

«La Cristiandad», que es ese proceso que comenzó con Constantino, en el cual él implementa una unión orgánica entre la cultura, la política, las instituciones y la Iglesia, está concluyendo. Przywara – junto con el historiador Austríaco Friedrich Heer [2] — está convencido que Europa nació y se crió en relación y en contraposición con el Sacro Imperio, que tiene sus raíces propias en el intento de Carlomagno de organizar el Occidente como un estado totalitario.

Este proceso es evaluado por Heer como «la posibilidad para la Iglesia de reanudar el camino evangélico iniciado por Francisco de Asís, Ignacio de Loyola y Teresa de Lisieux, rompiendo las barreras que la separan de los pobres a quienes el Cristianismo – en la coyuntura teológica política de las diferentes formas de Cristianismo –  siempre apareció como una política ideológica – y la garantía – de los grupos dominantes». [3] Para Heer el final de la Cristiandad no significa la decadencia del Occidente, sino más bien nos trae en sí misma un recurso teológico decisivo en tanto a que la misión de Carlomagno está en su final. Cristo mismo reanuda el trabajo de la conversión. La pared que cae, ha impedido, casi hasta hoy en día, que el Evangelio llegue a las más profundas capas de la conciencia y penetre el centro del alma [4]

Él, por lo tanto, niega radicalmente la idea de la realización del Reino de Dios en la tierra, que estaba en la base del Sacro Imperio Romano y de todas las forma políticas e institucionales similares, hasta llegar a la forma misma de un partido político. Si esto es bien entendido, de hecho, las «personas elegidas» entrarán en un conflicto de dimensiones religiosas, institucionales y políticas que resultará en la pérdida de la conciencia de su diaconía universal y en su contraposición con aquellos que están alienados, aquellos que no pertenecen. Este es el «enemigo».

El Papa ha confirmado su visión citando a Przywara unos pocos días después de recibir el premio, el 9 de Mayo, en una entrevista con el diario francés La Croix. Al preguntarle sobre por qué él habla de una «Identidad Europea», el pontífice responde: «Necesitamos hablar de las raíces en plural porque hay muchas. En este sentido, cuando escucho hablar de las raíces cristianas de Europa, a veces me da miedo el tono, que puede parecer triunfalista e incluso vengativo. Toma tintes colonialistas. Juan Pablo II, sin embargo, habló sobre esto de una manera tranquila. Sí, Europa tiene raíces cristianas y es responsabilidad del cristianismo de regar estas raíces. Pero debe ser hecho en un espíritu de servicio, como se hace el lavatorio de los pies. El deber del cristianismo para Europa es uno de servicio. Como Erich Przywara, el gran maestro de Romano Guardini y Hans Urs von Balthasar, nos enseña, la contribución del cristianismo a una cultura es la de Cristo en el lavatorio de los pies. En otras palabras, el servicio y el regalo de la vida, por lo que no debe convertirse en una empresa colonial» [5].

Con Przywara, Bergolio reconoce – precisamente como se afirma en la Carta a Los Hebreos (13:13) – que los cristianos deben «salir al campo para llevar la indignación de Cristo» [6]. La Iglesia debe estar en salida y nunca ser una entidad cerrada y excluyente. Ella debe seguir a Cristo fuera de la paredes de la Ciudad Santa, donde él murió como un hombre maldito para ser capaz de reunir a la humanidad completa, incluso a aquellos que lo creían maldito y abandonado por Dios (cfr. Gal 3:13).

Aquí surge la idea de la Iglesia como «un hospital de campaña», también evocado en el discurso del Presidente del Consejo Europeo, Tusk. Y de hecho Francisco continúa en su discurso afirmando que «para el renacimiento de una Europa cansada, y aún así todavía rica en energías y posibilidades, la Iglesia puede y debe desempeñar su papel». ¿Como? Proclamando el Evangelio, que «más que nunca encuentra expresión al ir hacia delante sanando las heridas de la humanidad con la poderosa pero sencilla presencia de Jesús y su misericordia que consuela y alienta». De este modo, la tarea de la Iglesia debe ser, definitivamente post-Carolingio, es decir: estar en salida, saliendo y encontrándose con los heridos. Esto es lo que Francisco está haciendo, buscando así contribuir a ampliar el alma de Europa.

Notas:
[1] Cfr. J. L. Narvaja, «La crisi di ogni politica cristiana. Erich Przywara e l’“idea di Europa”», in La Civiltà Cattolica 2016 I 437-448. Cfr. also A. Spadaro, «La diplomazia di Francesco. La misericordia come processo politico», in La Civiltà Cattolica  2016 I 209-226, 218-220.
[2] E. Przywara, L’ idea d’Europa. La «crisi» di ogni politica «cristiana», Trapani, Il Pozzo di Giacobbe, 2013, 119. Cfr. F. Heer,Aufgang Europas. Eine Studie zu den Zusammenhängen zwischen politischer Religiosität, Frömmigkeitsstil und dem Werden Europas im 12. Jahrhundert, Wien, Europa Verlag, 1949.
[3] F. Mandreoli – J. L. Narvaja, «Introduzione», in E. Przywara, L’ idea d’Europa. La «crisi» di ogni politica «cristiana», Trapani, Il Pozzo di Giacobbe, 2013, 55.
[4] Cfr ivi, 55; G. Zamagni, «“Tra Costantino e Hitler”. L’Europa di Friedrich Heer», in Id., Fine dell’era costantiniana. Retrospettiva genealogica di un concetto critico, Bologna, il Mulino, 2012, 55-57.
[5] G. Goubert – S. Maillard, «Le devoir du christianisme pour l’Europe, c’est le service», in La Croix, 17 maggio 2016.
[6] E. Przywara, L’ idea d’Europa…, cit., 122 s.

 

Colaborador: Cyberteología
* Artículo reproducido con el debido permiso de Cyberteología. Cyberteología no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy. *

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