Francisco a los Jesuitas: “Hoy la Iglesia necesita crecer en discernimiento”

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Durante su viaje Apostólico en Polonia con motivo de la Jornada Mundial de la Juventud el 30 de Julio, 2016 –  las primeras vísperas de San Ignacio de Loyola –  a las 5 p.m., el Papa Francisco se encontró con un grupo de 28 Jesuitas Polacos pertenecientes a dos Provincias de la Sociedad de Jesús del país y dos colaboradores laicos, acompañados por dos Padres Provinciales, Fr. Tomasz Ortman y Fr. Jakub Kolacz. También asistieron a la reunión tres Jesuitas: Fr. Andrzej Majewski, Director de Programas de Radio Vaticano, Fr. Federico Lombardi, en ese momento Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, y Fr. Antonio Spadaro, Editor en Jefe de La Civiltà Cattolica. El encuentro ocurrió en el Arzobispado de Cracovia en un clima de gran simplicidad, espontaneidad y cordialidad; y a pesar de no estar desprovista de un contenido significativo para la Orden, también tuvo significado para la Iglesia más en general.  Francisco saludó a todos los presentes, uno por uno y se enfocó en particular en aquellos que el había conocido en el pasado. Cuando estaba sentado y comenzó el diálogo, escuchando a las preguntas formuladas y respondiendo en italiano, Fr. Kolacz traducía sus palabras a Polaco, aunque la mayoría de los presentes entendían bien el italiano. Luego el Pontífice recibió algunos regalos. Antes de terminar el encuentro, que duró un total de 40 minutos, el Papa quiso agregar una recomendación fácilmente entendible en conexión con su reciente Magisterio. Con la aprobación del Santo Padre, reproducimos aquí el diálogo, en su inmediatez, como estaba sucediendo, incluso conservando algunos recuerdos personales. Se pretende que sea un testimonio que –como ustedes leerán – incluso reúne algunas de las experiencias del Pontífice con las personas jóvenes de JMJ y también proporciona líneas pastorales significativas

                                                                                           Antonio Spadaro S.J.

Su mensaje llega al corazón de las personas jóvenes ¿Cómo le hablas a ellos de manera efectiva? ¿Nos podrías dar algunos consejos para trabajar con la juventud?

Cuando hablo, miro a las personas a los ojos. No es posible mirar a todos a los ojos, pero miro a este, a este, a este, y todos se sienten que los miro. Es algo que me sale espontáneamente. Así es como lo hago con la juventud. Pero, luego los jóvenes, cuando les hablas, ellos hacen algunas preguntas….. Hoy en el almuerzo ellos hicieron algunas preguntas….. Incluso me preguntaron como yo me confesaba! Ellos no tienen discreción. Hacen preguntas directas. Y ustedes siempre necesitan responderle a los jóvenes con la verdad. Un muchacho joven me preguntó: « ¿Cómo se confiesa? ». Y yo comencé a hablar sobre mi mismo. Él me dijo: « En mi país, hubieron escándalos ligados con sacerdotes y no tenemos el coraje de ir a confesarnos con estos sacerdotes que han vivido estos escándalos. Yo no puedo hacerlo.».  Se dan cuenta, ellos le dicen la verdad, a veces ellos te reprenden… Los jóvenes hablan directamente. Ellos quieren la verdad, o por lo menos un claro « No se como responderte ». Nunca encontraran subterfugios con las personas jóvenes. Con relación a la oración. Ellos me preguntaron: «¿Cómo rezas?».  Si tu respondes con una teoría ellos se sienten decepcionados. Los jóvenes son generosos. Pero el trabajo con ellos también requiere paciencia, mucha paciencia. Uno de ellos me preguntó hoy: « ¿Qué debo decirle a un amigo que no cree en Dios de manera de que se convierta en un creyente?».  Aquí, tú ves que a veces la gente joven necesita «recetas».  Luego debes estar listo para corregir esta actitud que requiere recetas y respuestas preparadas. Yo le respondí: « Fíjate que la última cosa que debes hacer es es decir algo. Comienza haciendo algo. Luego el o ella pedirán explicaciones de sobre como vives y por qué ».  Aquí debes ser directo, directo con la verdad.

¿Cuál es el papel de las Universidades Jesuitas?

Una universidad como una línea directa de los Jesuitas debe apuntar a la formación global, no solamente a la intelectual, una formación integral de la persona humana.  De hecho si la universidad se convierte simplemente en una academia de ideas o en una «fábrica» de profesionales o en una mentalidad centrada en los negocios prevalece en su estructura, entonces está realmente fuera del camino. Tenemos los Ejercicios a la mano. Aquí está el desafío: llevar a la universidad por el camino de los Ejercicios. Esto significa arriesgarse en la verdad, y no en la «verdad cerrada » que nadie discute. La verdad del encuentro con las personas es abierta y requiere que nos permitamos hacer preguntas verdaderamente de la realidad.  Y la universidad de la Compañía debe involucrarse con la vida real de la Iglesia y la Nación: esto es también realidad, de hecho. Una atención especial debe ser dada siempre a los marginados, para la defensa de aquellos que tienen más necesidad de ser protegidos. Y esto – es claro – no es ser Comunista: Es simplemente estar verdaderamente involucrado con la realidad. En este caso, en particular una universidad de la Compañía debe estar completamente involucrada con la realidad expresando el pensamiento social de la Iglesia. El pensamiento del libre mercado que remueve al hombre y mujer del centro y coloca el dinero al centro no es nuestro. La doctrina de la Iglesia es clara y se mueve adelante en este sentido.

¿Por qué te hiciste Jesuita?

Cuando entré en el seminario, yo ya tenía una vocación religiosa. Per en ese momento mi confesor era anti Jesuita. También me gustaban los Dominicos y su vida intelectual. Después me enfermé y tuve que someterme a una cirugía de pulmón. Más tarde otro sacerdote me ayudó espiritualmente. Me acuerdo cuando le dije al primer sacerdote que había entrado en la Compañía de Jesús, el no lo tomó realmente bien. Pero aquí la ironía del Señor se movió. De hecho, en ese momento ellos estaban recibiendo ordenes menores. La tonsura se realiza en el primer año de teología. El rector me dijo que fuera a Buenos Aires donde el obispo auxiliar, Mons. Oscar Villena, para buscarlo para que me hiciera la ceremonia de la tonsura. Fui a la Casa del Clero, pero me dijeron que Mons. Villena estaba enfermo. Estaba en su lugar otro Monseñor que fue precisamente el primer sacerdote que se convirtió en Obispo!  Y recibí la tonsura precisamente de él!  Y hemos hecho la paz después de mucho años…. Pero, si, puedo decir, mi elección de la Sociedad maduró por si misma.…

Hay algunos sacerdotes recientemente ordenados en este grupo ¿Les tiene algún  consejo para su futuro?

Ustedes saben: el futuro es de Dios. Lo más que podemos hacer es lo factible. Y en lo factible están todos en el espíritu malo! Un consejo: el sacerdocio es verdaderamente una gran gracia: tu sacerdocio como un Jesuita está empapado en la espiritualidad que has vivido hasta el momento: la espiritualidad de la Suscipe de San Ignacio.[1]

[En este momento el encuentro parece estar terminando con la entrega de los regalos al Pontífice de algunos Jesuitas que siguieron a algunos jóvenes conectados con la espiritualidad ignaciana que vinieron de todas partes del mundo para la JMJ. Francisco luego quiso añadir una recomendación y todos se volvieron a sentar.]

Quiero agregar algo ahora. Yo les pido que trabajen con los seminaristas. Sobre todo, denles lo que han recibido de los Ejercicios: la sabiduría del discernimiento. La Iglesia hoy necesita crecer en la habilidad del discernimiento espiritual. Algunos programas de formación sacerdotal corren el riesgo de educar en la luz de las ideas demasiado claras y distintas, y por lo tanto actuar dentro de los límites y criterios que están rígidamente definidos a priori, y que ponen de lado situaciones concretas: «debe hacer esto, no debe hacer esto».  Y luego los seminaristas, cuando se ordenan sacerdotes, se encuentran en dificultad para acompañar la vida de muchos jóvenes y adultos. Porque muchos están preguntando: «¿puedes hacer esto o no lo puedes hacer?». Eso es todo. Y muchas personas dejan el confesionario decepcionados. No debido a que el sacerdote sea malo, sino porque el sacerdote no tiene la habilidad de discernir las situaciones, para acompañarlos en un discernimiento auténtico. No tienen la formación necesaria. Hoy la Iglesia necesita crecer en discernimiento, en la habilidad de discernir. Y los sacerdotes sobre todo realmente lo necesitan en sus ministerios. Esto es el porque necesitamos enseñárselo a los seminaristas y sacerdotes en formación: ellos son los que están habitualmente encargados de las confidencias de la conciencia de los fieles. La dirección espiritual no es exclusivamente un carisma sacerdotal, sino también lacio, esto es verdad. Pero repito, tú debes enseñar esto sobre todo a los sacerdotes, ayudándolos en la luz de los Ejercicios en la dinámica del discernimiento pastoral, que respeta la ley pero sabe como ir más allá. Esta es una tarea importante para la Sociedad. Un pensamiento de Fr. Hugo Rahner siempre me llamó la atención.[2]  El pensaba claramente y escribía con claridad. Hugo dijo que el Jesuita deben ser un hombre con una nariz para lo sobrenatural, es decir, que debe ser un hombre  dotado con un sentido de lo divino y de lo diabólico relacionado con los eventos de la vida humana y la historia. El Jesuita por lo tanto debe ser capaz de discernir tanto en el campo de Dios y en el campo del diablo. Esto es por lo que en los Ejercicios, San Ignacio pide que sea introducido tanto en las intenciones del Señor de la vida y para aquellos del enemigo de la naturaleza humana y sus mentiras. Lo que el ha escrito es audaz, es verdaderamente audaz, pero el discernimiento es precisamente esto! Necesitamos formar a los sacerdotes futuros no en ideas generales o abstractas, que son claras y distintas, sino en este agudo discernimiento de los espíritus de manera que ayuden a las personas en sus vidas concretas. Necesitamos realmente entender esto: en la vida no todo es negro sobre blanco o blanco sobre negro. No! Los tonos de grises prevalecen en la vida. Debemos enseñarlos a discernir en estas áreas grises.

[El encuentro termina aquí más que todo por la necesidad de continuar con el programa del día traído a la atención del Santo Padre por sus colaboradores. Antes de retirarse, sin embargo, Francisco quiso una vez  más saludar a los Jesuitas uno por uno concluyendo  con una bendición final.]

Notas:
[1] El Suscipe es una oración que San Ignacio inserta en sus Ejercicios Espirituales  dentro de lo llamado Contemplatio ad amorem (n. 234): «Toma Señor, y recibe toda mi libertad, mi memoria, mi comprensión, y mi voluntad completa, todo lo que tengo y poseo. Tú me has dado todo. A ti, Oh Señor, te lo devuelvo. Todo es Tuyo, dispone de esto completamente de acuerdo a tu voluntad. Dame amor y Tu gracia, ya que esta me basta». Recordemos que incluso Benedicto XVI recomendó el Suscipe ignaciano al responderle a un seminarista durante una visita al Seminario Mayor Romano, el 17 de Febrero, 2007.
[2] Aquí el Pontífice se refiere a una prueba de Hugo Rahner que surgió a raíz de una sesión de estudio sobre la Espiritualidad Ignaciana.  La más reciente edición italiana es la siguiente: Come sono nati gli Esercizi. Il cammino spirituale di sant’Ignazio di Loyola, Rome, Adp, 2004. Francisco aquí se refería a las reflexiones que Hugo Rahner escribió en el capítulo ocho del volumen. Observamos que el capítulo tres del mismo estudio fue citado  por el Beato Paulo VI en 3 de Diciembre, 1974, hablándole a la 32va. Congregación General de la Compañía de Jesús.
El texto original está publicado aquí: http://www.laciviltacattolica.it/it/quaderni/articolo/3867/oggi-la-chiesa-ha-bisogno-di-crescere-nel-discernimento-un-incontro-privato-con-alcuni-gesuiti-polacchi-/

 

Colaborador: Cyberteología
* Artículo reproducido con el debido permiso de Cyberteología. Cyberteología no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy.

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Antonio Spadaro SJ
Sacerdote Jesuita. Director de la Revista La Civiltà Cattolica y actualmente es Consultor del Consejo Pontificio para la Cultura. Redes sociales: @antoniospadaro