¿Han sido tomadas en serio las palabras de Francisco sobre el medio ambiente?

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Han pasado dos años desde el lanzamiento de ¨Laudato Si, sobre el cuidado de nuestro hogar común¨, la primera Encíclica en la historia de la Iglesia Católica que se centra en la ecología y el cuidado de la creación. Sin embargo, en estos dos años, el aprecio por este documento entre la comunidad de fe Católica no es del todo evidente.

Tampoco es la gravedad de los problemas sociales y medio ambientales sobre los que el Papa Francisco tan elocuentemente exhorta, incluyendo la explotación de los recursos naturales, nuestra cultura de ‘usar y botar’ del consumismo,” y el cambio climático — un problema grave que ya está impactando las vidas de millones a nivel mundial.

Dos años más tarde, el cuidado por la creación es destacado como un aspecto importante de la enseñanza social Católica dentro de las organizaciones de justicia ambiental. Tristemente, sin embargo, parece que no mucho ha realmente cambiado cuando se refiere a la ¨cultura principal¨ católica.

De las 177 diócesis en los Estados Unidos, solo un puñado han hecho realidad la justicia ambiental y temas como el cambio climático una prioridad, o han perseguido los esfuerzos para reducir el consumo energético o de recursos. Aunque ha habido un reconocimiento por parte de algunos miembros de la Iglesia que se preocupan por el medio ambiente es un tema de ¨vida¨, el cuerpo completo y sus más visibles estructuras todavía deben verdaderamente reconocer esta conexión.

De la misma manera, no ha habido un rechazo de parte de los líderes gubernamentales que promueven la explotación de los recursos naturales, supuestamente por el bien de la economía y el empleo. De hecho, afirmar ser pro-vida (sin ser pro-medio ambiente) se ha convertido en la única “prueba de fuego ” para la calificación de un candidato al cargo.

Y el cambio climático sigue siendo algo que debe ser puesto en duda e incluso desafiarlo, como si las observaciones objetivas y los miles de científicos alrededor del mundo están de alguna manera equivocados.

Como señaló el Papa Francisco en su Encíclica, el medio ambiente necesita ser protegido de manera de que proteja la vida misma. Además, el deja claro que no cuidar la creación de Dios es equivalente al pecado.

Es como la extraña dicotomía que escuché en una homilía una vez: es difícil creer que un hospital que realiza abortos puede en una sala salvar una vida, y en otra quitarla. De la misma manera, los Católicos parecen inconsistentes en el respeto de la vida humana y a la vez oponiéndose, o simplemente ser indiferentes a, protegiendo los mismos sistemas que sostienen la vida. De hecho, la destrucción del ambiente es metafóricamente como desconectar un sistema médico de soporte vital.

¿Podría ser que es posible tomar las palabras del Papa Francisco demasiado en serio? ¿Podría ser que no importa si destruimos nuestro aire, agua y bosques en nombre de los empleos y la economía? ¿O que el valor intrínseco de la creación y su conexión con la vida pueda ser ignorada por nuestros propios intereses egoístas o aquellos de las grandes empresas?

Dudo que el Papa destinó a su Encíclica ser simplemente una buena lectura de cabecera.

Más bien, es para ser tomada seriamente en su llamado a cada uno de nosotros, incluyendo a nuestros líderes, a respetar la vida respetando el medio ambiente y protegiéndolo para las futuras generaciones. Si nosotros como Cristianos nos llamamos a nosotros mismos ¨pro-vida¨, entonces debemos necesariamente ser pro-creación.

El cambio climático en particular es un grave problema que ahora requiere acción urgente después de años de abandono desinformados, indiferencia y el desafío activo. Como lo indicó el Papa Francisco, “El clima es un bien común, que nos pertenece a todos y fue pensado para todos. A nivel global, es un sistema complejo relacionado con muchas de las condiciones esenciales para la vida humana ” (Laudato Si’, 23).

Nuestra dependencia de los combustibles fósiles está fundamentalmente afectando a la creación de Dios, poniendo en riesgo el medio ambiente sostenedor de vida de la cual depende toda la vida.

Por desgracia, la intención declarada de la administración de Trump de retirar a los Estados Unidos del Acuerdo Climático de Paris ha introducido una nueva variable en la ecuación climática. Al descartar el cambio climático y sus impactos significativos en la vida, el poco impulso que había sido construido en el fomento de soluciones está ahora suprimido, al menos por parte del gobierno federal.

Más allá de la miopía, irresponsabilidad e inmoralidad de la retirada prevista del Presidente, ¿qué mensaje está enviando a nuestros jóvenes acerca de la responsabilidad ética social, y a los ¨negadores¨ que no entienden la gravedad del cambio climático? ¿Qué mensaje está enviando acerca del cuidado de la creación, el bien común, la justicia medioambiental y la importancia de medio ambiente natural para la vida misma?

“El ritmo de consumo, residuos y cambio ambiental,” explica el Papa, “ha estirado tanto la capacidad del planeta que nuestro estilo de vida contemporáneo , insostenible como es, puede sólo precipitar catástrofes, como aquellas que incluso ahora ocurren periódicamente en diferentes áreas del mundo. Los efectos del desequilibrio actual puede solamente ser reducido por medio de nuestra acción decisiva, aquí y ahora “. (Laudato Si’, 161)

Proteger el medio ambiente es, de hecho, uno de los principios fundamentales de la enseñanza social católica que tiene sus raíces en las Escrituras en el llamado a hacer a los demás como lo hacemos a nosotros mismos, a amar al prójimo, a alimentar al hambriento, cuidar por los pobres y promover el bien común.

En el cuidado de nuestro medio ambiente, y en particular el clima, no sólo ayudamos a protegerlo para nosotros mismos sino también para nuestros hijos y aquellos más vulnerables — para aquellos que sufren los estragos del clima extremo en nuestros mismos países, para aquellos que ya sufren las sequías, las inundaciones y la hambruna en otras partes del mundo. Si todo lo que nos importa son nuestros propios intereses, incluyendo vivir estilos de vida de alto consumo, entonces estamos estafando a nuestros hermanos y hermanas que dependen de un medio ambiente saludable para su propia supervivencia.

Más allá del costo humano, el Papa Francisco señala que la naturaleza tiene una valor intrínseco. Debido a que Dios creó el mundo natural y se revela a través de él, esto es motivo suficiente para apreciarlo y preservarlo. Como dice el Papa, “Cuando la naturaleza es únicamente vista como una fuente de lucro y ganancias, esto tiene serias consecuencias para la sociedad… Completamente en desacuerdo con este modelo están los ideales de harmonía, justicia, fraternidad y paz según lo propuesto por Jesús”. (Laudato Si’, 82)

Si realmente queremos ayudar a los pobres y necesitados, podemos reducir las emisiones que contribuyen al cambio climático mediante la reducción de nuestra propia energía y hablando en contra de las políticas que apoyan a los combustibles fósiles.

Los Santos sentaron las bases de nuestra fe a través de sus acciones individuales en la defensa de la fe y como ejemplos del amor de Cristo. Del mismo modo, los nuevos “santos” de hoy son aquellos que se preocupan por la creación y no tienen miedo de hablar a favor del medio ambiente como un valor para el bien común, si no es su propio derecho como parte de la creación de Dios. Dijo el Papa Francisco, “La reducción de gases de efecto invernadero requiere honestidad, valor y responsabilidad”. (Laudato Si’, 169)

Nosotros, también, podemos ayudar a cuidar la creación en nuestras vidas diarias escogiendo — y usando — nuestra propia energía y recursos de manera sabia.

“Debemos recuperar la convicción de que tenemos una responsabilidad compartida con los demás y con el mundo, y que ser buenos y decentes vale la pena,” escribió el Papa. “Hemos tenido suficiente de la inmoralidad y la burla de la ética, la bondad, la fe y la honestidad. … Cuando los cimientos de la vida social se corroen, lo que sigue son las batallas sobre los conflictos de intereses, nuevas formas de violencia y brutalidad, y obstáculos para el crecimiento de una cultura genuina de cuidado del medio ambiente”. (Laudato Si’, 229)

En su segundo aniversario del Laudato Si’, tomemos las palabras del Papa Francisco en serio en nuestras propias vidas, por el bien de la vida misma.

[Michael Wright es autor de 10 Cosas que el Papa Francisco quiere que usted sepa acerca del Medio Ambiente y la actualización Católica: El Papa Francisco y el Medio Ambiente (ambos de la Editorial Liguori). Un funcionario de la NASA, es Licenciado en Ciencias Espaciales y Tecnología Espacial, y dirige el Ministerio de Justicia Ambiental de la Iglesia Católica San Juan el Bautista en New Freedom, Pensilvania].

Autor: Michael Wright

* Artículo reproducido con el debido permiso de National Catholic Reporter. National Catholic Reporter no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy.

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