Aleppo: Dentro de una ciudad más allá del borde

196

Habiendo sido la ciudad más poblada de Siria, Aleppo es hoy en día una zona de desastre humanitario. Al intensificarse los combates en varios distritos y las bombas empiezan nuevamente a caer del cielo, decenas de miles de civiles olvidados Sirios tratan de sobrevivir en las líneas del frente, esquivando misiles y escondiéndose de los francotiradores.

Sus vidas se han vuelto cada vez más difíciles en estas últimas 48 horas a consecuencia del frágil alto al fuego de estas últimas semanas que se ha evaporado quedando solamente el nombre. Médicos Sin Fronteras explican que un hospital que ellos apoyan fue bombardeado el miércoles , resultando por lo menos 14 pacientes y 2 doctores asesinados. Otras docenas de personas fueron reportadas asesinadas en la ciudad el Jueves en ataques tanto de fuerzas pro gubernamentales como de varias de oposición. El mediador de las Naciones Unidad, Sr. Staffan de Mistura dice que el cese en las hostilidades de dos meses está todavía “vivo pero apenas”.

“Donde quiera que estés, escuchas explosiones de morteros, bombardeos y aviones sobrehilando” así dijo Valter Gros, Jefe del Comité Internacional de la Cruz Roja de la oficina de Aleppo en una declaración el Jueves. “No hay vecindario en la ciudad que no haya sido afectado. Las personas están viviendo en zozobra. Todos temen por sus vidas y nadie sabe qué pasará después”.

Ante el reciente aumento de violencia, IRIN, el servicio de noticias de las Naciones Unidas, visitó una parte de la ciudad controlada por las fuerzas leales al Presidente Bashar al-Assad y encontraron miles que ya estaban enfrentando escasez de ayuda y que no tenían los recursos financieros para irse. No pudimos tener acceso a las áreas controladas por la oposición, las cuales son rutinariamente bombardeadas y donde la situación es incluso peor.

Escasez de Ayuda

En el distrito residencial de Salaheddine, a unos dos kilómetros  de donde Médicos Sin Fronteras dice que el hospital fue atacado, las calles tenían barricadas hechas con montones de escombros sobre los cuales habían carros decrépitos abandonados. Lonas de la Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas (UNHCR), fueron encadenadas a lo largo de las calles para proteger a los civiles de la vista de los francotiradores.

Un soldado del ejército Sirio asignado al distrito (cerca del 50 por ciento del cual está controlado por el gobierno) dijo que unas 70.000 personas, la mayoría familias desplazadas de otras áreas de Aleppo, estaban viviendo en el distrito, algunos a tan solo metros de las áreas controladas por los rebeldes.

Hasta recibir la ayuda del Programa Mundial de Alimentos y de la Cruz Roja Siria Árabe está repleta de peligros.

“El punto de distribución de ayuda es en la línea del frente y nosotros tenemos que hacer colas de hasta tres horas para obtener las cajas”, dijo Bushar Tahar de 32 años a IRIN. “Hace dos meses un hombre fue baleado en las colas por un francotirador mientras estábamos esperando”, dijo ella. “Los terroristas saben cuando las personas están haciendo las colas para obtener la ayuda, por lo que ellos atacan a la multitud”. Tahar se quejó que los pobres suministros – los cuales ya llegan faltándoles algunos de los mas valiosos comestibles, como son las conservas – son insuficientes para las necesidades de su familia. “Se me ha olvidado el sabor de muchas cosas, como los huevos o el queso”, añadió.

El esposo de Tahar perdió su trabajo cuando la fábrica de lácteos donde el trabajaba fue destruida, dejando a la familia totalmente dependiente de las ayudas. La dieta insignificante la ha dejado a ella imposibilitada de poder amamantar a su hija de dos meses, la cual nació en un apartamento escasamente amoblado que ella ahora llama hogar desde hace un año.

“Salaheddine está en una muy mala situación y es muy peligrosa debido a los francotiradores y los misiles aleatorios”, Tahar explica. “Ayer, en esta misma calle, un niño fue asesinado por una botella de gas (un explosivo improvisado disparado por un mortero), a mediados de la tarde. A veces, yo estoy tan asustada por mi hijo que no lo dejo ni si quiera ir a la escuela”.

Imposibilitado de irse

Como muchos de los estimados seis millones y medio de Sirios desplazados internamente, aquellos todavía viviendo en primera línea en Aleppo son casi demasiado pobres para irse, y viven en las carcasas de unos bloques de apartamentos .

“Fue un invierno muy duro, sin puertas o ventanas”, dijo Suad Tabakh de 70 años. “Recolectamos basura de las calles y prendíamos fogatas para tratar de calentar la habitación”.

Tabakh dijo que el comienzo de la primavera ha traído un alivio del frío pero ha llorado por la pérdida de su casa, en una parte de Salaheddine controlada por la oposición.

En un apartamento de los últimos pisos a solo metro de la línea del frente, Haithem           al-Hajjbahar de 40 años ha construido un improvisado tanque de agua hecho con láminas de la Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas.

Parece una piscina infantil desde la línea del frente, y toma horas llenarlo, con agua bombeada de la calle de abajo. Suena rudimentario pero su familia está encantada con este nuevo arreglo. “Todos mis hijos tuvieron problemas estomacales cuando anteriormente no teníamos agua, porque teníamos que depender de los suministros contaminados”, él explicó.

La familia de Hajjbahar conformada por nueve personas ha vivido en un apartamento de tres habitaciones por cuatro años, ya que su casa está en otra área de Salaheddine que fue atacada por las fuerzas de la oposición. “Fui amenazado al comenzar la rebelión porque yo trabajaba para el gobierno” dijo él. “Ellos nos robaron todos los muebles por lo que tuvimos que huir, y me dijeron más tarde que ellos destruyeron casi toda la casa y que sólo una habitación se mantiene”.

Hajjbahar todavía logra ir a trabajar, a través de una serie de mini autobuses, después de atravesar las calles llenas de francotiradores adyacente a su casa. “El área es bastante segura cuando la conoces, pero los francotiradores cambian de posición por lo que tenemos que movernos con mucha cautela”, él explicó.

Sin Infancia

Residentes de esta parte de Salaheddine, una fortaleza gubernamental que se ha escapado de la peor carnicería en Aleppo, está tratando de adaptarse a las difíciles circunstancias. Sobre las grandes pancartas de al-Assad, una compleja red de cables atraviesan las calles. Estos llevan amperios de electricidad de los generadores de diesel a cargo de los cafés y tiendas locales  para iluminar los hogares que han estado sin electricidad por años.

Por 750 libras Sirias (3,40 dólares americanos) una familia puede comprar un amperio, lo que le suministra 10 horas de electricidad y televisión por día, por una semana, explicó Taher Khawajeeya de 35 años uno de los muchos que han encontrado pequeñas maneras para vivir apretadamente en el borde del conflicto.

El mecánico Waleed Juma, de 33 años, rescató herramientas de su taller – desde que lo destruyeron- y comenzó un negocio arreglando los generadores de los que los residentes de Salaheddine dependen grandemente. Él tiene unos aprendices jóvenes de 12 y 14 años – dos de los muchos niños que el conflicto Sirio ha forzado a la edad adulta prematuramente.

Otro niño de 14 años, Mohamed, ha estado trabajando en una fábrica textil desde que el padre y su hermano mayor fueron asesinados en el conflicto. “Yo estoy trabajando para ganar dinero para mi familia”, dijo él con orgullo, irguiéndose tanto como pudo. “Mi ambición es ser voluntario en el Ejército Sirio y defender mi país”.

* Este artículo ha sido reproducido con el debido permiso de IRIN Foundation. IRIN no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy.

Descargar como:  PDF |   Microsoft Word |   Texto Plano   –     Imprimir Artículo