Comprendiendo a Guta Oriental en Siria

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La ONU dice que cerca de 400.000 civiles están atrapados en en los suburbios de Guta Oriental de Damasco, el más reciente campo de batalla en un serie de derrotas sangrientas rebeldes en las ciudades de Siria. Las fuerzas del Presidente Sirio Bashar al-Assad y sus aliados Rusos parecen preparados para una gran ofensiva terrestre en el enclave insurgente sitiado ¿Qué sabemos?

¿Qué es el enclave de Guta Oriental y por qué importa?

Guta es una región agrícola que rodea a Damasco, parte de la cual ha sucumbido a la expansión urbana y la construcción de viviendas precarias en las últimas décadas. En Guta Oriental, los insurgentes anti-Assad han sido sitiados por el ejército Sirio desde la primavera del 2013.

Recientes estimaciones de la ONU sitúan la población del enclave en alrededor de 393.000, con el máximo funcionario de la ONU en Siria, Ali al-Za’tari, diciendo que 272.500 habitantes están necesitando de asistencia humanitaria. Cerca de un tercio de la población de Guta Oriental está internamente desplazada, incluyendo las personas que han huido de Damasco.

Estas cifras siguen siendo inciertas y las estimaciones previas de población de la ONU para las áreas sitiadas en Siria a veces han demostrado ser demasiado altas, especialmente en el este de Alepo. Pero aunque las fuentes leales Sirios o las de  oposición pueden suministrar números más bajos o más altos, los registros de la ONU siguen siendo las únicas cifras ampliamente reconocidas disponibles.

El área es importante para el gobierno Sirio, ya que abarca los suburbios del este de la capital. Grande, bien defendida, y dentro del rango de mortero del centro de Damasco, donde la Vieja Ciudad y otros barrios han sufrido los bombardeos rebeldes, Guta Oriental ha sido un grave irritante para el campamento leal por años.

¿Pueden los civiles abandonar el enclave?

Abandonar el enclave ha sido por mucho tiempo imposible para la mayoría de los habitantes, aunque hay excepciones. Según los informes, a un pequeño número de habitantes, incluidos empleados públicos, se les permite ir y venir a través de un puesto de control acordado y mutuamente supervisado en Wafideen, cerca de  Duma, aunque es un paso arriesgado debido a las minas terrestres, los disparos de francotiradores, y el comportamiento agresivo e impredecible, tanto el gobierno como de las fuerzas rebeldes.

Las autoridades Sirias recientemente lanzaron volantes sobre Guta Oriental diciéndole a los civiles que abandonaran el área, pero que ellos en el pasado le han rehusado la entrada a personas que intentaban huir.

Por ejemplo, la ONU ha tratado durante ocho meses de evacuar a 500 civiles gravemente enfermos o heridos de Guta Oriental, incluidos niños pequeños. El gobierno se niega a dejarlos salir del enclave, llevando, según reportes, a la muerte de 22 de estos pacientes hasta el momento.

En Diciembre se permitió la salida a un pequeño grupo de alrededor de 35 pacientes, aunque como parte de un intercambio negociado con los detenidos liberados por los rebeldes, y no por respeto a las leyes humanitarias. Ambos lados han hecho un hábito de usar prisioneros de guerra y rehenes civiles como fichas de negociación.

Los críticos de al-Assad que están pensando irse también tienen miedo de ser detenidos por sus fuerzas policiales, quienes tienen un largo historial de décadas de arrestos arbitrarios, abusos a detenidos y ejecuciones ilegales. Muchos de estos que no apolíticos o están dispuestos a arriesgarse con el régimen siguen preocupados que ellos o sus familiares masculinos  puedan ser reclutados por el ejército.

Los rebeldes también restringen el movimiento civil. Amnistía Internacional ha observado que el ejército Islámico, que controla el lado de la oposición del puesto de control de Wafideen, sólo permite a civiles selectos irse y en ocasiones ha arrestado a personas por simplemente pedir permiso para irse.

Según REACH, una iniciativa respaldad por la ONU que trabaja en la presentación de informes humanitarios, los grupos de oposición han prohibido a mujeres, niños, y hombres en edad para pelear abandonar el enclave, impidiendo así que las familias salgan todos juntos, incluso si a algunos miembros se les ha otorgado pasaje libre.

¿Cómo le llega la comida a Guta Oriental?

Las condiciones humanitarias dentro de Guta Oriental son extremadamente pobres. Los bombardeos del gobierno, las luchas internas, y el desgobierno de los grupos armados de oposición desempeñan un papel en eso, pero la razón más importante es un bloqueo de los alimentos y la asistencia humanitaria impuesta por el ejército Sirio.

Cuán duramente se aplica el bloqueo ha variado a lo largo de los años. Los convoyes de ayuda de la ONU y la Media Luna Roja Árabe Siria a veces les permiten entrar para evitar el hambre absoluta, pero los permisos son escasos e irregulares. Los funcionarios de ayuda dicen que a ellos no se les permite entregar ni cerca de la cantidad de alimentos necesarios, y los suministros médicos son, a menudo, robados o devueltos en los puntos de control del gobierno.

Al retener la ayuda humanitaria, el gobierno ha elevado los precios de los alimentos e inflado los márgenes de ganancia de los hombres de negocio vinculado con el régimen otorgándoles derechos de monopolio para comerciar a través del cruce de Wafideen, posiblemente a cambio de compartir las ganancias con el entorno del Presidente. Algunos grupos rebeldes han participado en el acuerdo: tanto las figuras del régimen como los comandantes insurgentes han ganado dinero gravando a los alimentos a expensas de los civiles locales.

Desde 2014 hasta el 2017, los túneles de contrabando controlados por los rebeldes trajeron mercancías no permitidas a través de Wafideen — incluidas armas y municiones, pero también alimentos, medicinas y combustible, que son necesarios para hacer funcionar los generadores de electricidad, bombas de agua y otras infraestructuras básicas. En primavera del 2017, el ejército Sirio tomó los túneles. Desde entonces, la acumulación de problemas económicos y de infraestructura ha disminuido la capacidad del área para hacer frente a la privación.

¿Cuál es la situación humanitaria actual?

A pesar de las promesas de un mejor acceso humanitario cuando los principales grupos rebeldes firmaron un acuerdo de desescalada negociado por mediación de los Rusos el verano pasado, los militares Sirios comenzaron a apretar las tuercas a finales del 2017.

En Septiembre, el gobierno cerró incluso el comercio de alimentos con fines de lucro que previamente había permitido a través de Wafideen. Desde entonces, todos, menos un puñado de convoyes de ayuda organizados por la ONU, ha sido detenidos por las autoridades, en consecuencia generando una severa crisis de salud civil.

Los recientes informes del Programa Mundial de Alimentos indican que los precios en el enclave han aumentado en un 140 por ciento desde el cierre de Wafideen y están ahora seis veces más altos que el promedio nacional. Según REACH, una bolsa de pan plano, que es un alimento básico en Siria, ahora cuesta 94 libras sirias en Damasco pero 1.500 libras sirias en Guta Oriental.

Incluso antes de que los efectos de la crisis actual se sintieran completamente, los funcionarios humanitarios describieron los niveles de desnutrición en Guta Oriental como los peores jamás registrado durante la guerra Siria. Una encuesta de la ONU en 2017 encontraron que el 11,9 por ciento de los niños menores de 5 años padecían malnutrición aguda y que el 36 por ciento sufrían de retraso en el crecimiento.

Para Paulo Pinheiro, jefe de la Comisión Internacional Independiente de Encuestas sobre la República Árabe Siria bajo mandato de las Naciones Unidas, la denegación del acceso a la ayuda por parte del gobierno  equivale a la “inanición deliberada de la población civil.”

¿Quiénes son los rebeldes en Guta Oriental?

La insurgencia de Guta Oriental está dominada por dos facciones rivales, cuya relación mutuamente hostil fue moldeada por un proceso largo, amargo y polarizador de consolidación de facciones a través de luchas internas.

La ciudad norteña de Duma y las partes orientales del enclave están manejadas por el ejército Islámico, un grupo grande islamista de inspiración salafista. Las afueras de Damasco, en el suroeste del enclave, están dominadas por Failaq al-Rahman, un grupo de ejército libre Sirio con algunos vínculos con la Hermandad Musulmana.

Ambas facciones gobiernan sus áreas de manera autoritaria, haciendo cumplir las leyes religiosas conservadoras y reprimiendo a los disidentes que muestran apoyo al gobierno o a sus rivales locales.

También hay dos facciones islamistas más pequeñas, ambas alineadas de forma oportunista con Failaq al-Rahman debido a una historia compartida de conflicto con el ejército del Islam.

En el extremo noroccidental del enclave, el barrio de Harasta está administrado por una franquicia local de Ahrar al-Sham, una facción salafista cuya principal área de influencia se encuentra en el norte de Siria.

El grupo yihadista Tahrir al-Sham, que surgió de la franquicia Siria de al-Qaeda, también tiene presencia en el enclave. Aunque es la facción rebelde más poderosa en el norte de Siria, el ala de Guta de Tahrir al-Sham parece pequeña en comparación con el Ejército Islámico o Failaq al-Rahman. Para sobrevivir, opera en las áreas dominadas por Failaq al-Rahman luego de haber sido atacado violentamente por el ejército Islámico el año pasado.

En entrevistas con IRIN, funcionarios de Failaq al-Rahman han negado cualquier alianza con Tahrir al-Sham, y se sabe que se han producido enfrentamientos entre los dos grupos. Sin embargo, las señales apuntan a algún tipo de pacto defensivo entre estos dos grupos contra el ejército Islámico.

Debido a su agenda antioccidental y designaciones de terrorismo, Tahrir al-Sham tiende a tener una importancia desmesurada  en la retórica del campo pro-Assad, como cuando el Ministro de Asuntos Exteriores Ruso Sergei Lavrov recientemente afirmó que Tahrir al-Sham ¨dirige el espectáculo¨ en Guta Oriental.

¿Qué pasará ahora?

En la última semana, la campaña aérea contra Guta Oriental ha alcanzado niveles sin precedentes, con cientos de muertos en el enclave mientras que los rebeldes disparan morteros contra Damasco. El periódico Sirio pro-gobierno al-Watan dice que una gran ofensiva terrestre podría comenzar la próxima semana.

Las reacciones en Siria están, como siempre, profundamente polarizadas.

Los simpatizantes de la oposición condenan los crecientes ataques aéreos, y el Consejo Local de Duma demanda protección internacional contra lo que ellos llaman una “campaña genocida”.

Para muchos partidarios del gobierno, sin embargo, una ofensiva para eliminar a los rebeldes de Guta Oriental no puede venir lo suficientemente pronto.

“Este es un proceso legítimo de liberación muy esperado desde hace tiempo”, dijo el Parlamentario Sirio Fares al-Shehabi, quien hablo con IRIN el jueves por la tarde. “¡No más yihadistas de Al-Qaeda al lado de nuestra capital!

¿Cómo se ven afectados los civiles por la escalada?

Aunque la lucha en Guta Oriental es en el fondo un conflicto militar sobre  el territorio — no, como un podría presumir por los comentarios sobrecalentados de la prensa, una ejecución masiva al estilo de — los civiles están soportando el peso de la violencia.

Fuentes de la ONU han documentado 346 muertes y 878 heridos desde principios de Febrero, sin contar a los combatientes. Se cree que la cifra real es más alta, y el bombardeo aéreo está ahora escalando agudamente.

Según Linda Tom, una portavoz del Organismo de Coordinación de Ayuda de Emergencia de las Naciones Unidas, OCHA, basada en Damasco, hubo informes de más de 200 muertos y más de 500 heridos en el enclave el martes y miércoles solamente.

Según un recuento opositor visto por IRIN, otros 71 civiles perdieron la vida en Guta Oriental el jueves, y una fuente médica que habló con IRIN enumeró 24 ataques contra hospitales, clínicas y centros de la Media Luna Roja desde el 18 de Febrero, incluso en Duma, Saqba, Jisreen, Harasta, Kafr Batna, y Beit Sawa.

Los ataques contra instalaciones de salud son particularmente destructivos, dicen las Organizaciones Internacionales de Ayuda.

“Las victimas heridas están muriendo sólo porque ellos no pueden ser tratados a tiempo”, señaló Marianne Gasser, jefe de la delegación en Siria del Comité Internacional de la Cruz Roja, CICR, en una declaración del 21 de Febrero donde ella exigió el acceso para los equipos del CICR.

A pesar de que los rebeldes tienen mucho menos poder de fuego que los partidarios del régimen, su fuego de morteros y cohetes contra Damasco parece igualmente indiscriminado. Linda Tom de OCHA le dice a IRIN que la ONU recibió informes de 13 muertos y más de 50 heridos en los bombardeos rebeldes el martes. Los medios estatales Sirios informaron otros 3 muertos y 22 heridos por morteros ayer.

¿Cómo terminará esto?

Los objetivos inmediatos del gobierno no están claros. Recuperar todo el enclave puede ser la ambición final, pero las fuerzas de al-Assad probablemente persigan objetivos provisionales como apoderarse de áreas específicas, diezmar una facción en particular, o mezclar asaltos militares con ceses al fuego temporales y acuerdos de evacuación.

Como siempre cuando una ofensiva del gobierno se avecina, la retórica oficial se dirige a Tahrir al-Sham.

Rusia lideró las conversaciones el otoño pasado para obligar a los yihadista a evacuar Guta Oriental a Idlib, siguiendo un modelo visto en varias otras áreas sitiadas conde los combatientes armados pueden escoger entre rendirse o aceptar el paso seguro  en autobuses al territorio controlado por los rebeldes en el norte, acompañados por aquellos civiles y miembros de la familia que desean unírseles. A cambio, Failaq al-Rahman supuestamente solicitó un nuevo cruce comercial cerca de Mleiha o Harasta de manera de reducir su dependencia sobre la controlada por el ejército Islámico Wafideen. Pero estas conversaciones fracasaron, y la ofensiva actual parece apuntar mucho más alto.

Según el diario al-Akhbar de Beirut amigable a al-Assad, el gobierno ahora quiere que tanto Tahrir al-Sham como Failaq al-Rahman sean enviados a Idlib. Los negociadores Rusos y Egipcios supuestamente han tratado de unir un acuerdo en este sentido, con Rusia advirtiendo que respaldará una ofensiva terrestre a menos que se llegue a un acuerdo. Pero a pesar de las negociaciones maratónicas, no parece haber avances.

“La experiencia adquirida en Alepo, cuando se llegó a un acuerdo con los militantes sobre su éxodo organizado, puede ser utilizado en Guta Oriental”, dijo Lavrov a principios de esta semana.

Esto parecería ser eventos endulzados en Alepo, que más bien se destacan como un modelo que debe evitarse. Los rebeldes de Alepo y sus partidarios internacionales rechazaron todas las conversaciones sobre un traspaso negociado durante meses, a pesar de ser superados abrumadoramente. Solamente después de que las defensas de la oposición se habían desmoronado y los civiles huyeran en todas direcciones ellos acordaron un trato que resultó en una evacuación apresurada, confusa y caótica de ambos, los combatientes rebeldes y unos 30.000 civiles restantes, la mayoría de los cuales aparentemente nunca se les dio la opción sobre si quedarse o irse. Más tarde fue descrito por la Comisión de Investigación de la ONU como ¨desplazamiento forzado¨, un crimen de guerra.

El destino del enclave de Guta Oriental parece estar sellado. Un arreglo de salida segura para los rebeldes armados y otros que se niegan o no pueden vivir bajo al-Assad puede,  por lo tanto, ser la solución menos dañina para los civiles. Sin embargo, hay una delgada línea entre ese resultado y la violencia que se sale de control y se convierte en una expulsión en masa.

Incluso si la derrota de la oposición en Guta Oriental finalmente pareciera cierta, todavía hay muchos caminos militares y políticos para ese fin — algunos rápidos, otros lentos y otros más dañinos para las personas inocentes que otros.

Este trabajo fue apoyado en parte por una beca de investigación de la Fundación Harry Frank Guggenheim.                              

Autor: Aron Lund
* Artículo reproducido con el debido permiso de IRIN News. IRIN News no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy.

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