Creando ¨Silencio¨ – Entrevista a Martin Scorcese

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Una entrevista con Martin Scorcese

Martin Scorcese, el aclamado cineasta, ha terminado una película sobre el Jesuita Portugués del siglo 17, que estaba prestando servicio ministeriales en Japón, basado en la novela Silencio de Shūsaku Endō. La película, a ser estrenada este mes, protagonizada por Liam Neeson como el Padre Cristóvão Ferreira, un Jesuita que se retracta de su fe después de ser sometido a torturas, y por Andrew Garfield y Adam Driver como dos jóvenes Jesuitas, los Padres Sebastião Rodrigues y Francisco Garupe, respectivamente, cuya misión es encontrar a su mentor. Ellos, también, se encuentran sometidos a torturas y luchan con la posibilidad de apostatar.

Al principio de esta entrevista, el Sr. Scorsese habló sobre su niñez como un alumno católico educado por las Hermanas de la Caridad en el Lower East Side de Nueva York, su breve período en un seminario menor, su amor por la Iglesia, el cual el dice que lo sacaba de su “mundo cotidiano,” así como también sobre su fascinación temprana con los Misioneros Maryknoll. “Amaba lo que tenían que,” dijo sobre los Maryknolls, “el coraje, la prueba y la ayuda.” Esta entrevista se realizó en las oficinas del Sr. Scorsese en Nueva York el 8 de Noviembre con James Martin, S.J., quien sirvió como asesor para la película. Esta parte de la conversación, editada por la duración y claridad, se enfoca en la creación del “Silencio” y el viaje espiritual del mismo Sr. Scorsese al hacer esta película.

Martin Scorsese: terminé en el Cardenal Hayes [una secundaria en Nueva York] dentro de los dos o tres años [de dejar el seminario menor] y me dio una estructura y un enfoque. De alguna manera en ese tiempo también, alrededor de 1959 o 1960, la posibilidad de hacer películas se volvió muy real. Toda la industria cambió. Podías hacer películas independientes en la Costa Este. No era de esa manera antes. Po lo que terminé en la Universidad Washington Square, y la pasión halló su camino en las películas. “Calles Malas” tiene un muy, muy fuerte contenido religioso a la imagen, y la premisa de verdad, hasta cierto grado “El Taxista” y, ciertamente, “Toro Salvaje,” aunque yo no lo sabía.

Justo en ese momento, me había involucrado con el libro de [Nikos] Kazantzakis La última tentación de Cristo. Yo quería hacerla. Para 1988, cuando por fin la había hecho, y estaba por ser lanzada. Hubo un gran alboroto, y tuvimos que mostrar la película, la película en ese momento, a diferentes grupos religiosos para mostrarles lo que era, en lugar de discutir sobre ella sin haberla visto. Una de las personas fue el Arzobispo Paul Moore de Nueva York, Episcopal, y el vino a una pequeña reunión luego de una pequeña cena que tuvimos. El sintió que la película era, como lo dijo el, , “Cristológicamente correcta.”

El dijo “Le voy a enviar un libro,” y describió algunas historias en [Silencio], y describió la confrontación, las “opciones,” el concepto de apostasía y fe. Recibí el libro unos días más tarde, y en 1989, un año después, fue cuando lo leí.

Para el momento que hice “Buenos Amigos,” le había prometido al gran director japonés Akira Kurosawa que estaría en una película de su llamado “Sueños.” El quería que yo interpretara el papel de Van Gogh.

Así que yo estaba 15 días por encima de la fecha de entrega de “Buenos Amigos.” El estudio estaba enfurecido. Estábamos corriendo para terminarla, y Kurosawa me estaba esperando en Japón. El tenía 82 años, y ya había terminado de grabar la mayoría de las escenas, y sólo le faltaba mi escena para grabarla y estaba esperando. Dos días después de grabar esa película viajamos a Tokio y luego a Hokkaido, y mientras estuve ahí leí el libro. En realidad, lo terminé en el tren bala de Tokio a Kioto.

Así que leyó Silencio en Japón. ¿Esto fue en 1989?

1989. Agosto, Septiembre. Ahí fue cuando pensé, “Esta sería una película sorprendente para hacerla en algún momento.” Al principio no lo pensé. Al principio no lo supe realmente de inmediato, mientras yo estaba leyendo el libro, de como realizarla, hacerla real, representarla, porque no conocía el corazón de la misma. En otras palabras, no era capaz de realmente interpretarla. Y creo que me tomó todos estos años. Porque yo traté de escribir un guión de inmediato, alrededor de 1990. Jay Cox y yo mismo, en 1991, fuimos capaces de obtener [los derechos], e íbamos a hacer la película de inmediato; y llegamos a la mitad del guión, y yo no sabía lo que estábamos haciendo. Simplemente no lo sabía.

Después me distraje haciendo otras películas: “La Edad de la Inocencia.” Le debía una película a Universal. Tenía que hacer “Casino,” terminé haciendo “Kundun,” que también era una forma de resolver algo de esto. Mientras tanto, yo regresaba al libro. Lo que es importante entender es que desde 1989 a 1990 al 2014, o 2015, cuando finalmente pudimos grabar la película, hubieron muchos problemas legales, y que fue un nudo gordiano de complejidades, un lío complicado, un lío legal, y por esto se volvió más amenazante el hacer la película. Algunas de las personas involucradas terminaron en la cárcel. No fue por motivos relacionados con “Silencio,” sino por otras prácticas comerciales.

Finalmente, hubo un gran número de personas que lo resolvieron, pero nos tomó muchos años el tratar de entender, o sentirnos cómodos con, como visualizar la película, y como hacer frente a las últimas consecuencias de la película. No sólo la confrontación al final, sino el epílogo.

Usted dijo que le tomó un tiempo el entender el “corazón” del libro. ¿Cómo describiría el corazón del libro?

Bueno, es la profundidad de la fe. Es la lucha por la esencia misma de la fe. Despojando todo lo demás alrededor de ella.

El vehículo que uno toma hacia la fe puede ser muy útil. Por lo que, la Iglesia – la institución de la Iglesia, los sacramentos – todos ellos pueden ser muy útiles. Pero, en última instancia, tienes que ser tú mismo, y tú tienes que encontrarla. Tienes que encontrar esa fe, o tienes que encontrar una relación con Jesús contigo mismo de verdad, porque en última instancia, esta es con la que te enfrentaras.

Correcto. El Padre Rodrigues es muy libre para el final.

Sí. Lo es. Pero eso no niega en mi mente que aquellos que optan por vivir una vida de acuerdo a las reglas de una institución, de la institución de la Iglesia Católica, o como sea que ellos avancen en sus vidas con sus propias creencias. Pero en última instancia ellos no pueden hacerlo por ti. Debes hacerlos tu mismo, Ese es el problema! [Risas.]

Y la invitación.

Y la invitación, y sigue llamándote.

Lo hace. Todos los días.

Sigue llamándote, y está en las otras personas alrededor tuyo. Está en las personas más cercanas a ti. Esto es lo que es, y de repente te da una bofetada, y tu dices, “Wake up!”

Pero el choque es, sin describir el final de la película, que el personaje encuentra que lo que el está a punto de hacer, y lo que hace, es la antítesis de lo que probablemente toda la cultura cristiana en Europa piensa que debería haber hecho.

Eso es correcto. Eso es lo que era tan convincente sobre contar esta historia. Porque ¿cómo podrías apoyarla?. O ¿cómo podrías defender su elección, su decisión? Después tu dices: “Tu te pones en ese lugar. Piensas sobre la debilidad del espíritu humano. La debilidad de la humanidad.” Y lo he visto. Yo mismo lo he experimentado a lo largo de los años. Lo he experimentado con personas cometiendo los mismos errores una y otra vez, y sólo hay ciertas personas a su alrededor que los ayudarán o estarán con ellos. Es una prueba. El problema es, como en ¨Calles Malas¨, el personaje Charlie elige su propia penitencia. Tu no puedes hacer esto. [Risas.]

A menudo Dios te lo da, o la vida te lo da.

Sí. Cuando menos te lo esperas.

Correcto.

Y se vuelve una molestia, y tu realmente dices: “No. Esto es todo.” [Risas.]

Correcto. No es la cruz. Yo le dije a mi director espiritual una vez, “Esta no es la cruz que hubiera elegido,” y el me dijo, “Bueno, si es la cruz que tu eliges, entonces no sería una cruz.”

Eso es correcto porque sería cómoda para ti! [Risas.]

Correcto.

Y eso fue lo que me fascinó acerca de la decisión que el tomó. Es una decisión tan radical también. Es muy claro lo que hace. Aún así, el to tiene solamente en él. Está ahí en su corazón. Y está ahí en el libro, lo sé.

Usted tiene este libro que significa tanto para usted espiritualmente, usted ha sido capaz de trabajar en eso y ahora usted ve el resultado. ¿Cómo es ese proceso para usted espiritualmente?

En última instancia, se vuelve un peregrinaje. Es un peregrinaje. Estamos todavía en el camino y nunca va a terminar. Yo pensé que si por algún tiempo, pero una vez que estuve ahí, me di cuenta de que no. Incluso en la sala de edición, está sin terminar. Siempre estará sin terminar..

Es fácil hacer un peregrinaje de la manera que yo quiero hacer un peregrinaje [risas], pero no fue fácil hacer el peregrinaje. No es fácil hacer una película, y hubieron muchos sacrificios. No pueden incluso ser arreglados en una manera, algunas de las cosas que sucedieron personalmente, por lo que hubieron muchos sacrificios que hacer por la película. Ya sea una buena película o no para otras personas, pero para mi la espiritualidad ayudó hasta cierto punto, y es algo con lo que yo quisiera que mis hijos se sientan cómodos en el futuro.

¿Con la espiritualidad Cristiana en General?

Sí.

¿Qué quiere decir con que la película está aún sin terminar?

Bueno, hay partes del libro que desearía haber grabado que decidimos no hacerlo, que me hubiera gustado haberla realizado, pero es una manera diferente. La literatura es muy diferente de la imagen visual y la imagen en movimiento. Así que ¿pudiera haberlo casi página por página? Es casi tratar de llegar a un punto en el cual sacas cosas en lugar de meterlas, y con la esperanza que las cosas que están resuenen. Pero, ¿la resonancia? Me gustaría hacer una película sólo con una de esas vibraciones, por así decirlo. Así que para mi, también se sobre pasó de tiempo. Puedo decirlo ahora, pero es tiempo de terminarla. Es tiempo de terminarla, y ya es tiempo de soltarla y que las personas la vean. Sería bueno y aceptar lo que venga. Pero es casi una cosa muy privada.

Por supuesto. Ahora, cuando usted lee el libro habrán algunas escenas que estoy seguro que son emotivas para usted y que realmente lo afectaron en un nivel muy profundo. ¿Cuándo usted ve la película que clase de reacción tiene usted en esas escenas?

Hay algunas escenas en la película que me afectan, No hay dudas. La de los mártires en el océano.

Esa es una hermosa escena.

Mientras estuvimos ahí lo podías sentir. Cuando la estábamos rodando, te lo digo, lo podías sentir.

¿Qué podías sentir?

Sentías la belleza y la espiritualidad de lo que se estaba tratando de promulgar. Podías sentirlo a través de los actores. A través de Shinya Tsukamoto y Yoshi Oida, Andrew y Adam, fue desgarrador y triste y hermoso. Esas cuevas eran preciosas. Cuando fuimos al lugar a chequear aquellas cuevas, cuando estuvimos adentro, había una mujer adentro meditando. Es un lugar especial. Así que pasamos mucho tiempo allí, y fue reconfortante, de un modo extraño. Fue muy emotivo. Y lo vemos en la película, yo percibo algo de eso.

¿Qué piensa usted que alguien sin fe podría obtener de esta película?

Mira, sabemos que habrán muchas personas que van a ser mordaces, yo pensaría – los que no tienen fe. El problema es la certeza, sobre todo en el mundo moderno; ya que con la tecnología, nosotros siempre pensamos … bueno, supongo sin importar que punto en el tiempo, sobre todo desde la Revolución Industrial en adelante, tu deberías haber pensado que esto era lo mejor que nosotros podríamos hacer.

En otras palabras, este es el mejor de todos los posibles mundos y estamos muy avanzados. Y tal ves no lo estemos.

Pero con la tecnología y la posibilidad de explicar la espiritualidad a través de la química del cerebro, todo esto, yo pienso que algunas personas serían extremadamente hostiles a esto, o por lo menos señalarían quizás los aspectos negativos de la ¨misión¨, por así decirlo. Y ha habido tantas películas, tantos libros sobre esto, que se remontan a “Aguirre, la ira de Dios.” En cualquier caso, esto va más allá de esto, yo creo. Esto va a la propia esencia del don que ellos trajeron.

Mi sensación es que para alguien que no tiene fe, ellos son llevados en el viaje del Padre Rodrigues; y el es una buena persona, y los Cristianos japoneses son buenas personas.

Lo son, Sí.

Mi sensación es que para el final el espectador está con el Padre Rodrigues, y experimentando con él, y sufriendo con él. Así que es menos un retrato del misionero que es sólo de afuera hacia adentro, y más de adentro hacia afuera.

Cuando tu hablas sobre ¿por qué me tomó tanto tiempo ser capaz de tratar de ponerlo en la pantalla?, esa es la cuestión: de adentro hacia fuera. No era la historia obvia. Realmente era más profundo, como se lo estaba diciendo ayer a alguien. Ellos habían preguntado otra vez acerca de ¨La última Tentación.¨ Ellos dijeron, ¨¿Usted piensa que esto es una ramificación directa?¨ Les dije, ¨Bueno, no. ¨La última Tentación¨ era donde yo estaba en ese momento en mi propia búsqueda, y que dejó en un camino, y esto tomó otro camino. Esto fue más profundo.” Pero después me di cuenta de la película, para mí, que tenía que ir más profundo, y que no iba a ser fácil. No digo que haya ido más profundo. Sólo estoy diciendo que tenía que tratar..

Es interesante. ¿Quiere usted decir más profundo en términos de ella siendo más despojada?

Si, pero también a la propia comprensión sobre lo que se trata la compasión.

Si, porque al final es acerca de la relación entre él y Jesús.

Si.

Usted tuvo una fascinación temprana con los misioneros. Usted estuvo en contacto con este libro acerca de los misioneros. Usted planeó hacer la película por años y años, y ahora usted ha finalmente realizado este hermoso proyecto. ¿Cómo ha, la realización de esta película, influenciado su vida de fe y su espiritualidad?

Bueno, yo pienso que me ha forzado a mirarla muy de cerca. Esa es una frase fácil. Pero es el contemplarlo y aceptarlo en que he llegado a un cierto punto este es principalmente debido a que mi vida puede estar llegando a su fin. También, hay personas a mi alrededor que son muy cercanas a mi, y me estoy encontrando con que ellos efectivamente, no intencionalmente, pero que ellos, más la historia, parecen aclararme lo que es la vida. Y es como un regalo en cierta forma.

¿Puedo estar a la altura?

No lo sé. Yo honestamente no lo creo, pero lo qué haces es seguir intentando. Esa es la cosa.

 

* Artículo reproducido con el debido permiso de America The National Catholic Review. America The National Catholic Review no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy.

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James Martin
El jesuita James Martin es editor de America, la revista católica más importante de los EE.UU. Después de estudiar Economía y haber trabajado en varias corporaciones, decidió entrar en la compañía de Jesús. Estudió filosofía en Loyola University de Chicago y luego teología en Weston, la actual Escuela de Teología del Boston College. Ha trabajado en hospitales y prisiones, e hizo dos años de pastoral en Kenya, Africa, ayudando a refugiados para formar pequeñas empresas. Es autor de varios libros, entre ellos: Jesús (Harper One), traducido en varios idiomas.