El escándalo de refugiados que se está desarrollando en Uganda

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Cerca de un millón de refugiados Sudaneses del Sur, el 86 por ciento de ellos mujeres y niños, se han asentado en el Norte de Uganda como resultado de la crisis, Un promedio de 2.000 personas llegan a diario.

La afluencia masiva sin precedentes está poniendo enormes tensiones en los ya limitados servicios públicos de Uganda y en los frágiles recursos locales como tierra, leña y agua. Esto, a su vez, está fomentando tensiones entre los refugiados y las comunidades de acogida.

La comunidad internacional está luchando para responder a una crisis de esta magnitud. En Junio, Uganda y las Naciones Unidas pidieron US$ 2.000 millones de dólares americanos para apoyar el número total de refugiados en el país, de 1,3 millones en los próximos cuatro años. Sólo US$ 350 millones de dólares americanos han sido recogidos.

Ese mismo mes el Programa Mundial de Alimentos (PMA) redujo sus raciones a los refugiados en un 50 por ciento y alertó de futuras reducciones que vendrían. El PMA necesita US$ 117 millones de dólares americanos para los próximos seis meses, pero tiene un déficit de financiación de US$ 65 millones de dólares americanos.

Hasta que huyó de Uganda, Ben Lam fue el administrador del condado por el gobernante Movimiento de Liberación Popular en el Condado de Magwi y un hombre de fondo.

Ahora es sólo otro refugiado en el asentamiento de Imprevi en el Distrito de Aura: dependiente – como su esposa, seis hijos biológicos, y otros cinco niños que el tomó – de un suministro de ayuda no fiable.

Su lista de necesidades es larga, pero “ya sea que tengamos algo de comer o no, por lo menos aquí es seguro. Podemos dormir y movernos. Un mejor tiempo vendrá, siempre que estemos vivos.¨

Caso de Prueba

Uganda ha sido elogiada por su política progresiva de acogida de refugiados. Los refugiados no viven en campamentos, sino en asentamientos más libres, y tienen derecho a trabajar y accesar a los servicios sociales.

El país fue escogido como uno de los principales campos de prueba para un nuevo compacto global – el ¨Marco Integral de Respuesta a los Refugiados¨. La iniciativa está destinada a aliviar la presión sobre los países anfitriones, pero el nivel decepcionante de financiación sugiere que no ha tenido un buen comienzo.

“A menos que ser reciban nuevos fondos en las próximas semanas, el PMA no tendrá suficientes cereales, harina de maíz, y frijoles para satisfacer las necesidades alimentarias completas de los refugiados en Uganda,¨ dijo Lydia Wamala, portavoz del PMA en Kampala.

Un informe de las Naciones Unidas señaló que Uganda gastó más de US$323 millones de dólares americanos en 2016/17 en la protección y gestión de los refugiados, y en la provisión de servicios esenciales. Esto es equivalente al 46 por ciento del presupuesto anual de educación del país y al 62 por ciento de sus gastos de salud.

Sin embargo, hay escasez en todos los ámbitos para los refugiados acampados en cinco vastos asentamientos del norte – desde el refugio hasta el cuidado de la salud y el saneamiento.

“La comunidades de acogida Ugandesas en el norte han mostrado una generosidad excepcional dándole la bienvenida a los refugiados con los brazos abiertos,” dijo Charlie Yaxley, un portavoz de ACNUR, la agencia para Refugiados de las Naciones Unidas. “Sin embargo, esto no es algo que Uganda pueda afrontar sola.”

La opinión pública occidental no sólo se opone a asumir una mayor proporción de la carga de refugiados, sino también están en contra de que “sus gobiernos gasten dinero para ayudar a los refugiados donde sea que se encuentren en este momento,” dijo Phil Clark, un experto de los Grandes Lagos en la Escuela de Estudios Orientales y Africanos (EEOA) de la Universidad de Londres. “Esto deja a las poblaciones de refugiados extremadamente vulnerables”.

Escasez

Bidi Bidi es uno de los asentamientos de refugiados más grandes en el mundo. Como sólo un ejemplo de las necesidades, unos 55.000 niños están abarrotados en 12 escuelas superpobladas carentes de maestros y materiales de aprendizaje.

“Nuestros niños refugiados están estudiando en estructuras temporales,” dijo Robert Baryamwesiga, comandante de asentamientos de Bidi Bidi. “Se supone que ellos durarían [solamente] tres meses. Ya vamos para un año y todavía las seguimos usando”.

Según Baryamwesiga, el 50 por ciento de los niños refugiados no asisten a la escuela. “Muchos de ellos son niños no acompañados o separados,” señaló.

Save the Children (Salvar a los Niños en español) ha advertido sobre una emergencia educativa. “Hay un peligro real y actual de que toda una generación de niños refugiados se vean privados de la educación que ellos necesitan para reconstruir sus vidas,¨ dijo la Agencia en un informe reciente.

Miles de niños más están sufriendo de trauma y no están recibiendo el apoyo de salud mental que ellos necesitan. “Es vital que estos niños reciban ayuda profesional dedicada” dijo Henry Makiwa, portavoz la Agencia de Desarrollo World Vision (Visión Mundial en español) del Reino Unido.

Para llamar la atención a la situación de los 700 niños traumatizados estimados que llegan a Uganda cada semana, World Vision ha lanzado una campaña #BearsOnStairs. Culminará con un evento en los escalones de la Catedral de San Pablo de Londres el Jueves.

Tensiones crecientes

En teoría, los refugiados podrían ser un activo en lugar de una carga para las comunidades de acogida. Su presencia debería atraer desarrollo financiados por donantes como carreteras y escuelas – parte de una negociación que el Marco Integral de Respuesta a los Refugiados prevé.

Pero un informe de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID en inglés) publicado en Mayo advirtió que la tensión está aumentando entre las comunidades de acogida y los refugiados sobre el acceso a los servicios y los recursos locales.

“El hecho de que los refugiados puedan acceder a los alimentos, pero no así las comunidades de acogida, no va bien con algunos miembros de la comunidad,” dijo el informe. ”La creciente tensión social entre los refugiados y las comunidades de acogida tiene el potencial de degenerar en un conflicto secundario”.

En algunos casos, los lugareños ya han amenazado a los refugiados con violencia, dijo Dennis Mbaguta, comandante de asentamientos de Imvepi.

“Competimos por recursos como la tierra y el agua, los cuales no se expanden,” él le dijo a IRIN. “Hay preocupación por el medio ambiente, ya que los árboles que están siendo talados y no reemplazados.’

De acuerdo con Clark en EEOA, “la percepción creciente en muchas comunidades de acogida es que el Estado está privilegiando a los refugiados sobre sus propios ciudadanos.”

Lino Ogora, un activista por la paz basado en la ciudad norteña de Gulu, sostiene que el resentimiento de las comunidades de acogida “es un indicador de las pobres instalaciones y servicios suministrados por el gobierno a su propio pueblo”.

Los refugiados no deberían ser culpados por esto, “sino que más bien el gobierno debería ser el que ponga su casa en orden.”

La solución a más largo plazo a la crisis de refugiados en Uganda reside en el fin del conflicto en Sudán del Sur. Allí, la lucha desde el año 2013 ha internamente desplazado a cerca de dos millones de personas y dejado a 5,8 millones necesitando de ayuda. Pero los esfuerzos de paz regionales e internacionales se han estancado y la violencia no muestra signos de disminución.

so/oa/ag

Autor: Samuel Okiror
* Artículo reproducido con el debido permiso de IRIN News. IRIN News no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy. 

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