¿Es hora de reformar la manera que protegemos a los refugiados?

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Las Leyes Internacionales de Refugiados están en crisis. James Hathaway, un profesor de Leyes de Refugiados, escribió estas palabras hace casi 20 años, pero las mismas podrían haber sido fácilmente escritas hoy.

Es tentador el pensar que la respuesta abismal de Europa a la llegada de cerca de un millón de refugiados buscando asilo el año pasado representa un nuevo bajón en las obligaciones del Estado para proveer protección a los que buscan asilo. Pero no mucho ha cambiado desde que Hathaway escribió esto en su artículo en 1997.

Los Gobiernos continúan haciendo declaraciones sobre su disposición de asistir a los refugiados y después buscan cualquier medio posible para evitar sus responsabilidades legales hacia ellos.

Cuando la Canciller Alemana Ángela Merkel decidió defender las obligaciones de su país hacia los que buscan asilo, ella fue ampliamente condenada por haber descuidado sus obligaciones en el control de la migración. Mientras otras naciones europeas se concentraron en hacer precisamente eso, Alemania y Suecia terminaron recibiendo un número desproporcionado de nuevos refugiados en el 2015.

En el 2016, estamos presenciando una reacción: alambradas se han levantado, legislaciones internas sobre refugiados más restrictivas han sido aprobadas; y lo más controversial de todo, la Unión Europea ha llegado a un acuerdo con Turquía que le permite el regresar a todos los recién llegados a Grecia.

De acuerdo con Hathaway, director del programa de Leyes de Refugiados de la Universidad de Michigan, lo único nuevo en todo esto, es que por primera vez en la historia reciente, “el mundo desarrollado está experimentando un poco lo que el mundo menos desarrollado siempre ha tenido que soportar”. Las políticas que habían sido bastante eficaces en asegurarle a los refugiados nunca llegar a las fronteras europeas se han desmoronado bajo la presión de movimientos masivos desde Siria y los gobiernos Europeos han entrado en modo de crisis. El resultado – refugiados detenidos en Grecia o varados durante meses en condiciones deplorables en las fronteras – ha puesto en evidencia las debilidades preexistentes en el régimen internacional sobre refugiados.

¿Cómo se debería ver un mejor sistema?

Hathaway, junto con un equipo de abogados, científicos sociales, activistas de ONG y oficiales de Gobiernos procedentes de todo el mundo, pasó una buena parte de la década de 1990 encontrándole soluciones a estas debilidades.

El principio básico del modelo que a ellos se les ocurrió era el asegurar que las responsabilidades de los refugiados fueran compartidas de manera más equitativa entre los Estados. El método: cuotas predeterminadas que serían administradas por la Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas, ACNUR. Un sistema común Internacional de determinación de la condición de refugiados significaría que un refugiado podría aparecerse en cualquier frontera y estar sujeto al mismo proceso de evaluación. Posteriormente, serían reubicados, usualmente dentro de la región. Los países fuera de la región suministrarían fondos garantizados y lugares de reasentamiento.

El modelo no fue popular. “Carecía de un campeón”,  recuerda Hathaway. “La Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas, ACNUR, no estuvo interesada, y la idea murió”.

Hathaway cree que el modelo ahora puede haber madurado. La así llamada crisis de refugiados finalmente ha acaparado la atención de los Líderes en el mundo desarrollado, mientras que hace 20 años, los refugiados eran en gran parte un problema para el mundo en desarrollo.

“El modelo que usamos hoy en día se ha roto; no está resultando para los refugiados o para los Estados”, le dijo a IRIN. “El régimen sobre refugiados es un fracaso absoluto en este momento”.

¿Es la Convención en sí misma obsoleta?

Las bases para el actual régimen es la Convención de Refugiados de 1951, redactado para proteger a los refugiados Europeos a raíz de la Segunda Guerra Mundial y más tarde se amplió para suministrar protección a personas huyendo de la persecución alrededor del mundo. Con los años, han habido llamadas de todos los lados para reformar la Convención.

Los defensores de los derechos de los refugiados argumentan que su definición de refugiados es demasiado estrecha y que no detalla las obligaciones de los Estados con claridad más allá que el principio de no devolución (los refugiados no pueden ser devueltos a un país donde ellos se enfrentarían a graves amenazas hacia sus personas o libertades). Ellos también señalan que carecen de un mecanismo de aplicación, por lo que su aplicación en gran parte recae en la buena voluntad de los 148 países que la firmaron.

Los Gobiernos han criticado la Convención por estar fuera de sintonía con la actual era de migración masiva. Australia y el Reino Unido, están entre aquellos que han argumentado que provee una vía para migrantes irregulares para eludir los controles de visado y de fronteras.

La Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas, ACNUR, la cual es responsable de supervisar su implementación, en general, se ha opuesto a cualquier sugerencia de que la Convención necesite modificarse.

“La Agencia de Refugiados de las Naciones Unidas, ACNUR, ha estado bajo presión para convocar de nuevo la Convención por los últimos 10 a 15 años, pero su posición siempre ha sido que no desean reabrir el debate ,ya que se podría terminar con algo peor que lo que tenemos en estos momentos”, dijo a IRIN Jeff Crisp, ex jefe de desarrollo de políticas y evaluación de ACNUR.

Bill Frelick, director del programa de refugiados de Human Rights Watch, describe la Convención como “un documento limitado en muchos aspectos”, pero uno que ha sido una herramienta vital, a pesar de todo, para hacer que los Gobiernos rindan cuentas. “El tener una Convención de Refugiados a la mano, para aquellos que como nosotros trabajamos como defensores de los Derechos Humanos, que no tenemos poder político, [nos ayuda] tenemos cierta capacidad de influenciar a los poderosos”, le dijo a IRIN.

Implementación e Integración

Hathaway ha tomado la postura de que el problema no es con la Convención en sí misma, pero debido a “un completo fracaso de ACNUR y de los Estados para innovar las maneras de realmente ofrecer protección”.

Su modelo mantendría a la Convención en su forma actual, pero le daría un vuelco a su implementación. Requeriría “revitalizar” a ACNUR con autoridad para asignar fondos y responsabilidades y para administrar un sistema de determinación internacional de la condición de refugiado. Hathaway, argumenta que el presupuesto de este papel ampliado podría ser fácilmente generado por el dinero que los Gobiernos se ahorrarían al ellos no tener que administrar un sistema nacional de procesamiento de solicitudes de asilo.

Un aspecto del modelo de Hathaway de 1997 ha tenido que ser eliminado debido a los tiempos modernos. “El modelo inicialmente asumió que la mayoría de los refugiados se repatriarían con bastante rapidez. Éste no es el caso hoy en día”, explicó. “Hemos rediseñado el modelo para que trabaje tan duramente en facilitar la integración local así como en la repatriación”.

“Después de un cierto tiempo, si el refugiado no puede ser repatriado y no se puede integrar localmente, ellos le garantizarían un lugar de reasentamiento. Por lo que no estaríamos creando situaciones prolongadas de refugiados”.

No es sólo el sistema…

No todos los que trabajan en el sector de refugiados piensan que el modelo de Hathaway sea práctico o sostenible, particularmente en un clima de temor acrecentado sobre la seguridad en la medida que los refugiados han sido asociados con terrorismo en la imaginación del público.

Roni Amit, investigador sénior del Centro Africano de Migración y Sociedad de la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo, argumenta que reformar el Régimen Internacional de Refugiados tendría poca relación con la realidad que viven muchos de los que buscan asilo y que los refugiados a los que se les niega protección legal, incluso en países como Sudáfrica que tiene algunas de las leyes más progresistas del mundo para los refugiados.

“La mejor legislación sobre refugiados en el mundo tendría poco efecto cuando aquellos que buscan beneficiarse de la misma son caracterizados como migrantes económicos o riesgos de seguridad”, le dijo Amit a IRIN.

Ella sugirió que lograr reformas dependerá de cambiar el discurso sobre los refugiados. “Enmarcándolo únicamente en términos de los derechos y obligaciones no se obtendrá mucho”,  dijo. “Quién sea que tome el liderazgo necesita hacerlo de una manera que los Estados entiendan por qué es en su mejor interés el hacerlo; ellos necesitan hablar sobre los beneficios económicos”.

¿Pueden ser persuadidos los Estados a inscribirse?

Frelick señala que los intentos de Europa de adoptar un sistema para repartir a los solicitantes de asilo recién llegados de manera más uniforme, a los largo de los Estados miembros por medio de un programa de reubicación ha sido un enorme fracaso, con los Estados sólo acordando el aceptar unos pocos cientos de los 160.000 previstos para la transferencia.

Frelick cuestionó la probabilidad de los Estados de ceder la autoridad de determinar la condición de refugiado a la ACNUR o a alguna autoridad supranacional.

Hathaway ha pasado el último año hablando con tantos Gobiernos como ha podido sobre su modelo. Pero incluso él tiene sus dudas acerca de que haya suficiente voluntad política para que una reforma real surja de una reunión de alto nivel para afrontar los grandes movimientos de refugiados que tendrá lugar en la Asamblea General de las Naciones Unidas en Septiembre.

“Lo que me gustaría ver como resultado de la reunión es un compromiso a un pacto para compartir la carga global y un proceso que permita a los Estados suscribirse a dicho régimen”, dijo. “Lo que me temo que saldrá de esta reunión son declaraciones triviales sobre como los Estados deberían hacer más para ayudar. Si estoy en lo correcto acerca de esto, habremos perdido una inmensa oportunidad “.

Autor: Por Kristy Siegfried, de IRIN
* Artículo reproducido con el debido permiso de IRIN Foundation. IRIN no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco J. Luciani para Teología Hoy.

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