La crisis económica golpea a las madres jóvenes en Venezuela

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Cuando se le rompió la fuente una tarde a mediados de Febrero, Yanny Trejo de 19 años no se apuró. En cambio, ella se quedó en su sofocante choza en la colina, viendo sobre Caracas hasta que supo que estaba a punto de dar a luz. Después bajo las escaleras empinadas de su barrio e hizo el viaje de 30 minutos hasta el hospital. 

Trejo fue afortunada que amigas que habían dado a luz recientemente le dijeron que no fuera demasiado temprano.

“Tienes que llegar cuando el bebé esté a punto de coronar,” le dijo a IRIN. “Si no, te enviarán de un hospital a otro, y ese hospital te enviará a otro y así sucesivamente.”

En la Maternidad Concepción Palacios dirigida por el gobierno, donde Trejo dio a luz a su hija Arantza, los doctores admiten que ellos están trabajando con recursos limitados y frecuentemente tienen que rechazar mujeres en trabajo de parto.

“La realidad es que nosotros solamente tenemos la capacidad de aceptar pacientes en el momento en que están a punto de dar a luz,” una doctora, Moraima Hernández, le dijo a IRIN. “Los pacientes tienen que jugar a la ruleta con varios hospitales para recibir atención médica.”

La economía de Venezuela, que ya está luchando contra la galopante inflación resultado de las políticas económicas implementadas por su gobierno socialista, se fue en picada el año pasado cuando los precios del petróleo cayeron. El gobierno depende de las exportaciones petroleras en un 95 por ciento para sus ingresos, incluyendo el financiamiento de los hospitales públicos. Una falta de recursos está paralizando el sistema de salud pública, dejando a las mujeres embarazadas y niños pequeños especialmente vulnerables.

En la Concepción Palacios, el hospital de maternidad más grande del país, los doctores se enfrentan con la escases de antibióticos, de equipo de cirugía, de reactivos para procesar exámenes de sangre, de guantes de látex e incluso de agua corriente y materiales de limpieza para desinfectar las salas de operación. El año pasado, 748 lactantes (cerca del ocho por ciento de los bebés nacidos en este hospital) contrajeron infecciones causadas por la poca higiene hospitalaria. Y, en los primeros tres meses de 2016, docenas de mujeres desarrollaron infecciones después de la operación de cesárea en el hospital.

Las infecciones son tan frecuentes que los “doctores tienen miedo a operar,” dijo Gladys Zambrano, una epidemiólogo encargada del seguimiento de las infecciones.

A nivel nacional, la tasa de mortalidad infantil subió a dos por ciento el año pasado, de 0,05 por ciento en 2014, de acuerdo al informe anual del Ministerio de Salud.

La escasez de Alimentos y Pañales

No lejos del hospital, cientos de personas hace cola fuera de un supermercado que se rumora que ha recibido un embarque de harina de maíz y mantequilla. Soldados armados vigilan la creciente fila que se extiende por varias cuadras.

Layiy Campos, de 23 años, llegó a las 8pm la noche anterior y durmió en el pavimento a pesar de estar embarazada de 6 meses. Dieciséis horas más tarde, se ve exhausta. “Cuando estoy afuera esperando en la cola, es realmente incómodo. Mis pies me duelen, mi espalda me duele, todo me duele,” ella dijo en voz baja. “Mi bebé estuvo pateando toda la noche. Puedo decir que está también incómodo por la larga espera.”

La hiperinflación ha causado que productos con precios controlados como el arroz, pollo, y aceite para cocinar desaparecieran de los estantes y los precios de otros productos se elevaran. Los salarios de la clase trabajadora tienen menos poder adquisitivo cada día. El Fondo Monetario Internacional pronostica que la inflación en Venezuela alcanzará su pico máximo de un 720 por ciento en 2016, lo que haría que la situación empeore mucho más antes de mejorar.

Campos dijo que su embarazo no fue planeado, ella usó píldoras anticonceptivas distribuidas gratuitamente por una clínica patrocinada por el estado llamada “Barrio Adentro” en su barrio. Hace ocho meses, a la clínica se le acabaron las píldoras. Dos meses más tarde, Campos salió embarazada. “Tengo miedo de cómo serán las cosas cuando de a luz,” le dijo a IRIN. “Va a ser muy difícil para conseguir leche y pañales.”

Llegar a Fin de Mes

Oriana Ramírez, de 19 años y su esposo John Contreras, de 24años, ya conocen cuan difícil es el encontrar pañales. A pocos metros detrás de Campos en la cola del supermercado, la pareja empuja a su hija de cuatro meses, Maygel, en un cochecito. Al acercarse a la entrada del supermercado, Contreras con cuidado desenrolla la documentación de su hija para mostrársela a los dependientes del supermercado. “Tenemos que cargar con su certificado de nacimiento a donde vayamos, de manera de que podamos comprar pañales,” nos explicó.

Algunas tiendas han implementado dichas medidas en un esfuerzo para asegurarse que los pañales que son vendidos a precios regulados por el estado lleguen a las familias que realmente los necesitan, en lugar de ir a manos de los ‘bachaqueros’ – estafadores que compran productos difíciles de encontrar, productos de precios controlados y los revenden en el mercado negro a precios exponencialmente más altos.

La semana pasada, los bachaqueros en el Barrio de Petare en el este de Caracas estaban vendiendo pañales marca Pampers a Bs. 2.000,00 el paquete de 32 pañales (el precio regulado por el gobierno es de Bs. 155,00), y las píldoras anticonceptivas por Bs. 1.500,00 (el precio regulado por el gobierno es de Bs. 156,00).

La madres que no pueden pagar los precios de los bachaqueros tienen que buscar soluciones creativas.

El salario mínimo que la pareja de Yanny Trejo gana siendo un contratista del Estado es apenas suficiente para alimentar a la pareja así como también a la hija de 3 años y a su recién nacida. Trejo comenzó a investigar sobre hierbas medicinales a consecuencia de la frustración de rara vez conseguir las medicinas que los doctores le prescribían a sus hijas en las farmacias locales. Ahora ella cultiva plantas medicinales en el terreno fuera de su rancho y dice que las ha usado para tratar a su hija de la chikungunya, la sarna, los resfriados y las infecciones respiratorias. “Es como criar a los niños hace 50 años, con medicamentos caseros y remedios,” dijo.

Una nueva amenaza

Como si la crisis económica y el desmoronamiento del sistema de salud no fueran suficientes para hacerle frente, la mujeres embarazadas en Venezuela ahora tienen que preocuparse por el virus del Zika. El virus, que se ha extendido por toda América del Sur en los últimos meses, está estrechamente vinculado con un aumento de casos de bebés naciendo con microcefalia, una condición neurológica que afecta el desarrollo de la cabeza y cerebro de los bebés.

En el Hospital Universitario de Caracas, Karla Castillo, de 25 años de edad y con 11 semanas de embarazo se siente agitada nerviosamente durante un chequeo con la especialista en enfermedades infecciosas Ana Carvajal.

Castillo fue recientemente diagnosticada con el virus del Zika  y quiere saber cuales son las probabilidades de que su bebé nacerá con microcefalia.

Carvajal sólo le pudo decir que las probabilidades son todavía desconocidas, pero que ella y otros investigadores están trabajando en averiguar las probabilidades.

A diferencia de los países vecinos, como Brasil y Colombia, el gobierno Venezolano ha sido reacio a publicar las estadísticas sobre la extensión de las infecciones de Zika en el país. El único número oficial suministrado  por el Ministro de Salud de Venezuela en un informe del 9 de Marzo a la Organización de la Salud Panamericana, registró un total de 16.942 casos sospechosos de Zika. Pero la organización “Defendamos la Epidemiología Nacional” – una red independiente que recopila y publica sus propios informes epidemiológicos no oficiales – estiman que el número de casos sospechosos está entre los 400.000 a 500.000. El Ministro de Salud no ha respondido a las solicitudes de entrevista realizadas por IRIN para el momento de esta publicación.

Hasta los momentos, no ha habido informes oficiales de bebés nacidos con microcefalia. Sin embargo, los doctores creen que esto es debido a que el virus de Zika sólo llego a Venezuela a finales del año pasado. Debido a la crisis económica no se tiene la capacidad de realizar los exámenes de laboratorio necesarios para confirmar todos los casos sospechosos de Zika, pero los doctores han identificado mujeres cuyos fetos tienen microcefalia.

Carvajal está actualmente monitoreando a 50 pacientes embarazadas que tienen los síntomas del Zika. Ella estima que entre 2.000 y 4.000 bebés nacerán con microcefalia en Venezuela este año y teme que los hospitales del país no estén preparados para suministrarles el cuidado que ellos necesitarán.

“Estamos preocupados porque nuestro país está en crisis,” le dijo a IRIN. “¿Cómo nuestro país se encargará de los 2.000 niños con microcefalia?. Esta es la responsabilidad del gobierno, del sistema de salud– es una responsabilidad social y financiera. Si una madre necesita a un pediatra, un neurólogo, y un psicólogo– lo que es un equipo completo – y la verdad es, que no estamos preparados para esto.”

Trejo dijo que ella no se arrepiente de haber tenido a su hija, “pero me entristece, me indigna incluso – que la haya tenido en este momento, cuando los niños tienen que luchar tanto, tienen malos días y tienen que soportar hambre.”

Autor: Meridith Kohut
* Artículo reproducido con el debido permiso de IRIN News. IRIN News no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy.

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