Las promesas fallidas de Afganistán de ayudar a las personas desplazadas por la guerra

Un nuevo reporte muestra que las condiciones están empeorando para el creciente número de desplazados en Afganistán. Afganistán ha fallado en mantenerse a la altura de su promesa del 2014 de cuidar a las personas desplazadas por el conflicto dentro de sus fronteras, de acuerdo a un informe publicado hoy, incluso cuando el número de desplazados se ha doblado hasta alcanzar los 1,2 millones en los últimos 3 años.


En su Política Nacional del 2014 sobre los Desplazados Internos, el Gobierno de Afganistán prometió proveer a los desplazados internos con acceso a los niveles de vida básicos incluyendo comida, agua, refugio y atención médica. Sin embargo, investigadores de Amnistía Internacional encontraron que muchos de los desplazados internamente están viviendo “en el borde de la supervivencia.”

“Incluso un animal no viviría en esta choza, pero debemos hacerlo, dijo Mastan, una señora de 50 años, citada en el informe. “Preferiría estar en prisión en lugar de aquí. Por lo menos en prisión no tendría que preocuparme por comida o refugio”.

La política supuestamente debía garantizar que los desplazados internamente podrían: ya sea regresar a sus casas, integrarse a sus comunidades donde ellos se asentaron u ofrecerles la oportunidad de reasentarse en cualquier otro lugar en el país. Pero los investigadores encontraron que muy poco ha sido hecho para implementar el acuerdo, mientras que los desplazados internamente han sido desalojados por la fuerza y de manera violenta de algunos lugares.

Meher Khuda Sabar del Ministerio de Refugiados y Repatriación admitió que la implementación de la política es “demasiado lenta”, lo que lo atribuyó a la pobre coordinación entre los Ministerios. Él explicó que el papel del Ministerio de Refugiados y Repatriación (MRR) es servir de enlace con los Ministerios competentes, así como también entre los gobiernos provinciales y centrales, los cuales son todos responsables por diferentes aspectos de la política.

“Por ejemplo, el acceso a la educación o a la salud no es responsabilidad del MRR; cada órgano y Ministerio tiene su propio papel”, le dijo a IRIN. “Cada provincia debería suministrar su plan para MRR, luego el MRR lo implementará”.


Y también…

Otra razón para su fracaso, dijo Amnistía, es que “el Ministerio de Refugiados y Repatriación, encargado de la coordinación de la implementación de la política, no tiene recursos suficientes y ha sido acosado por acusaciones de corrupción durante años”.

Un informe realizado el año pasado por el Inspector General Especial para la Reconstrucción de Afganistán, encargado por el Congreso de los Estados Unidos para rastrear la ayuda Americana en el país, encontró que oficiales de MRR se habían apropiado indebidamente los fondos y horriblemente mal administrado el programa de asignación de tierras.

Al momento de emitir el informe el Inspector General Especial para la Reconstrucción de Afganistán (IGERA) , el Ministro de Refugiados y Repatriación, Sayed Hussain Alimi Balkhi le dijo a IRIN que su gobierno había “empezado a combatir la corrupción” dentro del Ministerio.

“Falta ver que efectos los nuevos esfuerzos anti-corrupción tendrán”, dijo Amnistía. “Sin embargo, los años de supuesta corrupción endémica plantea serias dudas sobre la habilidad del Ministerio de efectivamente liderar la implementación de la Política de Desplazados internamente”.


Más pelea, más desplazados internamente

La política nacional para Desplazados internos también se vio socavada por un incremento en los combates en los últimos años, que ha desplazado a un número récord de personas.

Un reporte reciente del órgano de Coordinación de Ayuda de Emergencia de las Naciones Unidas, OCHA, encontró que un promedio de 1.000 Afganos han huido de sus hogares cada día de este año debido a los conflictos. Con 118.000 personas desplazadas en Afganistán hasta el momento en 2016, el país esta en camino de otro año récord.

El número de Desplazados internos aumento 40 por ciento entre el 2014 y 2015, de acuerdo a OCHA, y grupos de ayuda están teniendo dificultades para llegar a muchos que están atrapados en lugares remotos e inseguros.

El conflicto entre el gobierno Afgano y los grupos militantes incluyendo los Talibanes y el llamado Estado Islámico no muestra signos de disminuir. De hecho, hay indicios que empeorará.

“A medida que las tropas internacionales han ido abandonando el país, las fuerzas de seguridad Afganas están liderando la lucha contra los grupos anti-gubernamentales como los Talibanes, que están sin lugar a dudas en su punto más fuerte desde su expulsión en el 2001”, dijo Amnistía.

Los datos de la Misión de Asistencia de las Naciones Unidas en Afganistán muestran un impacto cada vez mayor en la población civil. Por lo menos 11.002 civiles fueron asesinados o heridos el año pasado; un aumento del cuatro por ciento sobre el año pasado, y un salto impactante del 21 por ciento desde el año 2013.

En la cara de una creciente crisis de desplazamiento, Amnistía, ha instado al Gobierno de Afganistán a honrar las promesas hechas en la Política Nacional de Desplazados Internamente del 2014. Sin embargo, los grupos de derechos también dicen que Afganistán no puede hacerlo solo, e insta a la comunidad internacional de brindarles su apoyo.

A medida que el Mundo ha sido invadido por otras crisis humanitarias, ese apoyo no se materializado todavía. A pesar que las Naciones Unidas han rebajado su petición de ayuda humanitaria para Afganistán en el 2016 a 393 millones de Dólares Americanos, menos de un cuarto de ese monto ha sido financiado hasta el momento.


Autor: Jarred Ferrie
* Shukria Azadmanesh contribuyó reportando desde Kabul.
* Este artículo ha sido reproducido con el debido permiso de IRIN Foundation. IRIN no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy.

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