Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?

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Llegado el mediodía, se oscureció toda el país hasta las tres de la tarde. A las tres en punto Jesús gritó con voz fuerte, “Eloi, Eloi, lema sabachthani?” que significa, “Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?” Mc 15:33–34

¿Eloi, Eloi, lema sabachthani? ¿Qué debemos hacer de estas extraordinarias palabras de Jesús en la cruz? Para algunos Cristianos, ellas son casi insoportables. ¿Puede ser verdad que Jesús pensó que Dios Padre lo había abandonado? ¿Es posible que Jesús dudara del amor de aquel que Él llamaba Abba, “Padre”? ¿Jesús perdió las esperanzas cuando fue crucificado? ¿Se desesperó cuando él estaba en la cruz?

Hay dos maneras importantes de entender estas misteriosas palabras de Jesús, que él cita en el Salmo 22 y que habrían de ser reconocidas por cualquier persona Judía de ese tiempo que haya recibido una formación religiosa.

La primera posibilidad  es que las palabras de Jesús no son una expresión de abandono, sino, paradójicamente, una expresión de esperanza en Dios. Aunque el Salmo 22 comienza, ¨Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado?¨ expresando la frustración de alguien que se siente abandonado por Dios, la segunda parte del Salmo es un himno de acción de gracias a Dios, que ha escuchado las oraciones del Salmista:

Porque no ha despreciado o desdeñado
Al pobre en su miseria;
Ni le ha vuelto la cara,
Y a sus invocaciones le hizo caso.

En esta interpretación, Jesús está invocando el Salmo en su totalidad como una oración de uno que clamó a Dios y fue escuchado. Un ejemplo basado en un Salmo más conocido sería uno que dice, ¨El Señor es mi Pastor¨ y confía que los oyentes están familiarizados con el resto del Salmo 23 (¨Aunque pase por quebradas muy oscuras…¨) y su mensaje general.

En otras palabras, la frase ¨El Señor es mi Pastor¨ es usualmente tomada no sólo como una afirmación de Dios como Pastor sino también como una forma abreviada de todo el Salmo. En resumen, esta explicación frecuente del terrible grito de Jesús desde la cruz es que Él estaba usando esa línea del Salmo 22 para expresar su confianza en Dios.

Pero hay otra posibilidad: que Jesús realmente se sintió abandonado. Esto no quiere decir que Jesús se desesperó. No creo que alguien que tuvo tan íntima relación con el Padre, con Abba, pudiera haber perdido toda su fe en la presencia de Dios en este oscuro momento. Pero no es descabellado imaginar a Jesús, en esta hora grave, sintiéndose como si el Padre estuviera ausente. Y recuerden, si él está gritándoles a Dios, él todavía tiene una relación con Dios.

Aquí necesitamos distinguir entre una persona creyendo que Dios está ausente y sintiéndolo. La última es común en la vida espiritual. Ustedes pueden haber experimentado esto por sí mismos: creyendo en Dios, pero no sintiendo que Dios está cerca. Usted pregunta, ¿Dónde estás, Dios?¨. Esta es una intersección importante entre la vida de Jesús y la de nosotros.

De todas las personas, Jesús puede ser perdonado por sentirse abandonado. Piensen en todo lo que él tuvo que pasar en este punto en la Pasión. Primero, él fue testigo de la traición de Judas, uno de sus amigos más cercanos, quien lo identificó ante las autoridades por 30 monedas de plata. También, el Evangelio de Marcos dice de esta manera todos menos uno de los apóstoles han huido, ya sea por miedo, confusión o vergüenza.

Por lo que Jesús se siente ciertamente abandonado y experimenta, quizás no por primera vez en su vida, la soledad humana. Jesús también ha sido sometido a una agotadora serie de persecuciones nocturnas, brutalizado por los guardias Romanos y arrastrado por las calles de Jerusalén bajo un peso aplastante; él es ahora clavado a la madera y sufriendo dolores insoportables. Por lo tanto se le puede perdonar el sentirse abandonado. Él que se abandonó a la voluntad del Padre en el Monte de Getsemaní la noche anterior, quien se dio por completo a lo que el Padre tuviera destinado para él, ahora se pregunta en la cruz, ¨¿Donde estás?¨.

Estos sentimientos fueron probablemente intensificados al ser abandonado por sus seguidores. Hasta este momento,, si Jesús se sintió solo o mal interpretado por sus discípulos, el podría haberse volcado al Padre por consuelo. Ahora el va allí y se siente solo, Puede haber sido la soledad más grande que cualquier ser humano haya sentido.

¿Qué dicen los estudiosos?

Permítanme pasar por algunos estudios bíblicos contemporáneos. Uno de los mayores estudiosos del Nuevo Testamento del siglo XX, Raymond E. Brown, S.S. es el autor de un estudio de los relatos de la Pasión llamado La Muerte del Mesías. En un ensayo titulado ¨El Grito de Muerte de Jesús¨, el padre Brown dice que en su opinión, abandono era lo que en realidad Jesús estaba experimentando

Algunos Cristianos, dice el padre Brown, pueden querer rechazar la interpretación literal que implicaría sentimientos de abandono: “Ellos no le pueden atribuir a Jesús tal angustia al enfrentarse a la muerte.” Sin embargo, como dice el padre Brown, si aceptamos que Jesús en el Monte pudiera todavía llamar al Padre Abba, entonces deberíamos aceptar este  “grito de protesta contra el abandono arrancado de un Jesús completamente abandonado que ahora está tan aislado y  distanciado que no usa ¨Padre¨ en su lenguaje sino que habla como su más humilde sirviente¨.

¿Qué quiere decir el padre Brown?.  Cuando Jesús habla al Padre en el Monte, el dice, “Abba, o sea Padre, para ti todo es posible; aparta de mí esta copa…” (Mc 14:36). Abba es una manera familiar de hablar, algo como decir  “Papá”.

Pero en la cruz, cuando Jesús dice, “Dios mío, Dios mío”, el usa la palabra Aramea Eloi (o del Hebreo Eli, dependiendo del Evangelio). Esto es una manera mucho más formal de hablar a Dios. El cambio del familiar Abba en el Monte a la manera más formal de Eloi en la cruz es desgarrador. La sensación de distanciamiento de Jesús, por lo tanto, revelan en sí mismo no solo un grito y no solo en la línea del Salmo que Él pronuncia sino también en la palabra Eloi.

¿Cómo puede alguien que ha disfrutado una relación íntima con Dios sentirse abandonado? Para responder a esto, puede ser útil considerar una situación similar más cercana a nuestro tiempo.

Un ejemplo contemporáneo

En sus primeros años, la Beata Teresa de Calcuta, la fundadora de las Misioneras de la Caridad, disfrutó de diversas experiencias místicas de intensa cercanía con Dios. También experimentó la más extraña de las gracias espirituales, una locución; ella realmente escuchó la voz de Dios. Y luego – nada.  En los últimos 50 años o más de su vida, hasta su muerte, ella sintió una sensación de vacío en su oración. En un momento dado, ella escribió a su confesor, ¨En mi alma yo siento ese terrible dolor de pérdida –  de que Dios no me quiere – de Dios no siendo Dios – de Dios que en realidad no existe¨.  s extrañas de las gracias espmisituales.  erar una situaciso XX, Raymond E. Brown, S.S. res. Hasta este momento,, si Jesl Salmis

Cuando sus diarios y cartas fueron publicados no mucho después de su muerte en el libro Come, Be My Light, quedando algunos lectores sorprendidos por estos sentimientos, teniendo dificultades para entender cómo ella podría continuar como creyente y de hecho florecer como una líder religiosa. Pero la Madre Teresa estaba expresando algunos sentimientos bien humanos de abandono y hablando de lo que los escritores espirituales llaman la ¨noche oscura¨. Este estado de emoción se mueve cerca de, pero no acepta, la desesperación.

Con el tiempo, las preguntas de la Madre Teresa sobre la existencia de Dios se desvanecieron, y comenzó a ver esta experiencia lacerante como una invitación para unirse sí misma más cerca con Jesús en su abandono en la cruz y con los pobres, que también se sienten abandonados. Las cartas de la Madre Teresa no significan que ella haya abandonado a Dios ó que Dios la haya abandonado a ella. De hecho, en continuidad con su ministerio con los pobres, ella hizo un acto radical de fidelidad basado en una relación que ella todavía creía, a pesar de no sentir la presencia de Dios. Ella confió en su experiencia anterior. En otras palabras, ella tenía fe

Jesús no se desespera. Él está todavía en una relación con Abba – llamándolo desde la cruz. En medio del terrible dolor físico, abandonado por todos excepto por unos pocos amigos y discípulos, y enfrentando su muerte inminente, cuando sería casi imposible para que nadie piense con lucidez, él se pudiera sentir abandonado. Para mí esto tiene más sentido que la proposición de que el Salmo que él citó era con la intención de referirse a la salvación de Dios..

Por lo tanto Jesús entiende no sólo nuestro sufrimiento carnal, sino también nuestro sufrimiento espiritual en estos sentimientos de abandono. Él era igual a nosotros, excepto en el pecado. Y él experimentó todo lo que nosotros.

Así que cuando tú luchas en la vida espiritual, cuando tú te preguntas donde está Dios, cuando tú oras con dudas y en oscuridad, e incluso cuando estás cerca de la desesperación, tú estás rezando a alguien que es totalmente humano y totalmente divino, alguien que te entiende completamente.

   

Colaborador: America The National Catholic Review
* Artículo reproducido con el debido permiso de America The National Catholic Review. America The National Catholic Review no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy.

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James Martin
El jesuita James Martin es editor de America, la revista católica más importante de los EE.UU. Después de estudiar Economía y haber trabajado en varias corporaciones, decidió entrar en la compañía de Jesús. Estudió filosofía en Loyola University de Chicago y luego teología en Weston, la actual Escuela de Teología del Boston College. Ha trabajado en hospitales y prisiones, e hizo dos años de pastoral en Kenya, Africa, ayudando a refugiados para formar pequeñas empresas. Es autor de varios libros, entre ellos: Jesús (Harper One), traducido en varios idiomas.