Este artículo fue exportado desde Teología Hoy [ http://www.teologiahoy.com ]
En fecha: 21/11/2017 23:14:53 2017 / +0000 GMT
]
Autor: America the Jesuit Review

El trabajo pastoral y la teología no pueden ser separados




A menudo se oye decir del Papa Francisco: “Él no es un gran teólogo, pero es un gran pastor,” como si esta afirmación tuviera algún sentido. Como teólogo que comparte la herencia del Papa Francisco del Catolicismo Latinoamericano, estoy muy en desacuerdo. El Papa Francisco es un teólogo estupendo, cuya teología es coherente y convincente porque surge precisamente de su caminar con la comunidad. Y él es un gran pastor porque su práctica pastoral y su enseñanza son informadas por una teología cuidadosa y reflexiva que vuelve a entrar en nuestra tradición y se asienta a sí mismo en el Evangelio.

La polémica alrededor de de la separación de lo teológico de lo catequético y lo intelectual de lo pastoral es lo que mis estudiantes podrían llamar un “problema del primer mundo.”

Aunque el “esnobismo” entre las disciplinas teológicas es contrario al trabajo que todos nosotros necesitamos hacer, como afirma Jim Heft en America, no siento que la manera de hacer esto sea simplemente borrar todas las distinciones o suplantar una jerarquía por otra. La distinción entre las disciplinas del trabajo teológico y como estas funcionan en nuestra vida cotidiana es necesaria. Distinguir las diferentes tareas teológicas y como estas pueden ser entrelazadas es productiva. Francamente, la polémica alrededor de la separación de lo teológico de lo catequético y lo intelectual de lo pastoral es lo que mis estudiantes podrían llamar un “problema del primer mundo.” Ejemplifica el tipo de conflicto que las mujeres teólogos y los teólogos de color, en particular, simplemente no pueden permitirse. No tenemos tiempo ni energía para tales divisiones debido a la urgencia de nuestro trabajo.

Una manera de entender como lo pastoral y lo teológico se entrelazan es pensar en Martin Luther King Jr. Hay dos títulos que preceden su nombre: el Rev. Dr. Martin Luther King Jr. Él es tanto un teólogo profesional, con un Doctorado de la Universidad de Boston, como un pastor. En el caso de King, podemos ver como él se mueve sin problemas de las preocupaciones de vida y muerte de su comunidad, a minar la tradición Cristiana para una manera de juzgar el racismo y la segregación (en su “Carta desde la cárcel de Birmingham” el cita tanto a Aquino como a Agustín), para luego formular una teología que puede abordar el sufrimiento de su comunidad a la luz del Evangelio.

Como podemos ver aquí, lo que King entiende es que la formación de la fe viva de su comunidad, su trabajo pastoral, requiere un paso previo, y esa es la labor que él hace como teólogo. King reflexiona sobre cómo la interacción entre el presente y el pasado en la tradición Cristiana proporciona nuevas perspectivas.

Lo que King entiende es que la formación de la fe viva de su comunidad, su trabajo pastoral, requiere un paso previo, y esa es la labor que él hace como teólogo.

También podemos ver esta interacción bellamente ejemplificada en los profesores universitarios Jesuitas que trabajaron en múltiples campos de investigación en El Salvador, todo su poder intelectual cuidadosamente dirigido a acabar con el derramamiento de sangre y el sufrimiento de su pueblo. Ellos vivieron su fe como teólogos hablando de un Dios amoroso y liberador, hasta que su final martirizado.

Para cambiar al mundo, para edificar el Reino de Dios, primero tenemos que agarrar las herramientas que nos harán posible ver lo que está mal, entender lo que va en contra y desbaratar el anuncio del Evangelio de un Dios de amor ilimitado que desea que promulguemos tal ilimitado amor para todos. Es entonces que la formación de nuestras comunidades en la fe puede tomar una nueva vida en medio de las urgentes realidades que amenazan su propia existencia.

Sin las herramientas de la investigación seria, del análisis de estructuras, de la recuperación de la sabiduría milenaria y de la búsqueda conjunta de soluciones, nuestras prácticas pastorales se convierten en escapes hacia un Cristianismo “de otro mundo”, muy en contra de las propias prácticas de Jesús y de la Iglesia primitiva. Del mismo modo, si tenemos todas las herramientas intelectuales en el mundo pero carecemos del amor más básico del prójimo y de la preocupación por la creación de Dios, estas herramientas carecen de valor.

Lo que muchos teólogos, especialmente aquellos de color, han estado haciendo durante generaciones y continúan haciendo hoy en día es (en palabras del Concilio Vaticano II) prestar atención a los ¨signos de los tiempos.¨ Muchos de nosotros dirigimos toda nuestra energía a comprender las causas del sufrimiento humano, a encontrar nuestro mejor aliado y defensor en el Evangelio y en buscar los ejemplos de muchos de nuestros antepasado, y luego ¨hablar de Dios,¨ para hacer teología, de una manera que nos proporcionará el fundamento por la cual una formación realmente eficaz de nuestra comunidad pueda desarrollar.

Pero en el proceso de hacer teología no termina allí, porque a través de nuestra participación activa en el medio mismo de esas comunidades estamos llamados a evaluar continuamente que – al hablar de Dios como amor – todos nosotros lo podemos hacer mejor, y por lo tanto la fe viva de la comunidad se completa el círculo completo y proporciona el terreno desde el cual surgirá una nueva reflexión teológica.

Yo prefiero pensar en nuestro mundo no tan atascado en los campos de oposición sino como centrado en un objetivo, Jesús fue muy claro acerca de; el objetivo es el Reino de Dios, un evento que comienza irrumpiendo en nuestro mundo con Él y que crece y florece cuando nosotros compartimos su visión. Si el objetivo es continuar la obra de Cristo, entonces la interdependencia de la investigación teológica y el trabajo pastoral es lo que nos llevará allí.

Una versión anterior de este artículo afirmaba que el Doctorado del Dr. King era de la Universidad de Chicago. Era de la Universidad de Boston. 

Cecilia González-Andrieu es una escritora contribuyente para AmericaElla enseña en la Universidad Loyola Marymount y es la autora de Puente a la Maravilla: El arte como un Evangelio de Belleza (Bridge to Wonder: Art as a Gospel of Beauty en inglés).

* Artículo reproducido con el debido permiso de America the Jesuit Review. America the Jesuit Review no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy. 

 

 


Post date: 2017-11-01 04:44:41
Post date GMT: 2017-11-01 04:44:41
Post modified date: 2017-11-01 04:46:16
Post modified date GMT: 2017-11-01 04:46:16

Formato del artículo: MS Word. http://www.teologiahoy.com