Louis-Joseph Lebret: pionero de otro desarrollo

404

En 2016 se cumplen cincuenta años del fallecimiento de Louis-Joseph Lebret (1897-1966), fundador de Economía y Humanismo, una corriente en el campo del desarrollo surgida en Francia a mediados del siglo XX que buscaba superar el economicismo imperante en la naciente teoría del desarrollo de aquellos años.

Lebret era oriundo de Bretaña, noroeste de Francia, nacido cerca del puerto de Saint Malo. En su juventud había sido oficial de marina. Curso ingeniería en Escuela Naval de Brest y fue instructor en la Academia Naval y, entre otros destinos, se desempeño en el Líbano. En 1923 ingresa en la Orden de los Predicadores (dominicos).

Inicialmente impulsó la organización cooperativa y sindicalización de pescadores en Bretaña, acercándose paulatinamente a una concepción integral del desarrollo. Fundó en 1941 en Marsella el centro de investigación y acción, Economía y Humanismo, realizando estudios en planeamiento urbano y habitacional, primeramente en Lyon, y luego en otras ciudades francesas. Actividades continuadas después desde París por el Institut International de Recherche et de Formation en vue du Développement Harmonisé (IRFED).

Allí se empezó a brindar cursos regulares, basados en los métodos y técnicas de investigación sobre planificación del desarrollo diseñadas por Lebret, ofrecidos a líderes políticos y técnicos, especialmente provenientes de los llamados países subdesarrollados y pos-coloniales, de América Latina, Africa, Oriente Médio y Asia. Entre los argentinos que participaron se destacan: Floreal Forni,  Federico Lannes, Julio Neffa,  Alberto Diéguez, Angélica Bonnahon, Ezequiel Ander-Egg y otros.

Junto con Henri Desroche, miembro también de Economía y Humanismo, participa activamente en el intenso y desafiante diálogo católico-marxista de esos años. Asimismo otro colaborador muy cercano a  Lebret es el dominico Jacques Loew, uno de los más destacados en la experiencia de los “curas obreros” en los puertos de Marsella.

Asimismo Lebret brindó asesoramiento a diversos gobiernos, tanto en el plano de las formulaciones conceptuales como de la práctica concreta, logrando elaborar un amplio rango de herramientas innovadoras para la investigación y la puesta en marcha de programas de desarrollo en Latinoamérica, especialmente en Brasil, Perú, Chile y Colombia, en el Líbano y Vietnam, y en varios países africanos.

Se integró en 1953 a un grupo de alto nivel dentro de la Organización de las Naciones Unidas para establecer los “Niveles de Desarrollo en el Mundo”.  Recorrió varias veces América Latina y bajo su impulso se creó SAGMACS (Sociedade para Análises Gráficas e Mecanográficas Aplicadas a os Complexos Sociais) que funcionó entre 1947 y 1964 en San Pablo. También bajo su inspiración se funda en Montevideo en 1957 el Centro Latinoamericano de Economía Humana (CLAEH), hoy como instituto universitario, y  desde donde surgirá uno de los principales aportes sobre el desarrollo local y de prácticas de intervención social para nuestra región. También, por esos años en compañía del médico brasileño Josué de Castro impulsó una campaña internacional para luchar contra el hambre y las desigualdades.

Lebret estuvo en Argentina al menos en dos oportunidades (1947 y 1965), su influencia se institucionalizó solo fugazmente, aunque impactó en un buen número de intelectuales y profesionales, entre los que sobresalen sociólogos, economistas y arquitectos: Luis Morea, Jorge Enrique Hardoy,  Alberto Ricur, Ramón Gutiérrez, Adolfo Buscaglia, Julio Neffa, Luis Roggi, Floreal Forni, Gonzalo Cárdenas, entre otros. También algunos, como Atilio Borón y Ezequiel Ander-Egg, mencionan a Lebret en las trayectorias de sus biografías intelectuales y laborales.

Constituido en 1963 el Centro Argentino de Economía Humana (CAEH) con una existencia efímera, debido en gran parte a que varios de sus miembros, profesores de la Universidad de Buenos Aires, debieron emigrar o alejarse de la vida académica a raíz de la intervención de la UBA por Onganía en 1966. Por caso, Luis Morea subdirector del Centro de Investigaciones de la Vivienda de la Facultad de Arquitectura (1964-66) en los temas de Condiciones de Habitabilidad de Vivienda.  Morea volcado también a una intensa vida política, integraba el Equipo de Vivienda de la Democracia Cristiana y lideró la oposición al Plan Bonet de la “Revolución Libertadora” que pretendía demoler el barrio de San Telmo en Buenos Aires y erigir enormes monoblocks corbuserianos.

Otros integrantes del CAEH, como el sociólogo Floreal Forni y el economista Julio Neffa se centraron en analizar las condiciones de vida de los “barrios provisorios” de erradicación de Villas de Emergencia que había realizado la Revolución Libertadora entre 1956 y 1958. Ambos junto con Gonzalo Cárdenas -referente luego de las llamadas Catedras Nacionales en la UBA- brindarán cursos de formación en la CGT, y serán más tarde protagonistas en la fundación del CEIL- CONICET (Centro de Investigaciones Laborales).

Del desarrollo integral al desarrollo sustentable

Lebret fue pionero -junto al economista François Perroux, promotor de los polos de desarrollo- de un nuevo enfoque del planeamiento urbano y territorial, y elaboran la visión fundacional de la Economía Humana buscando “el desarrollo de todo el Hombre y de todos los Hombres”. Este objetivo del desarrollo, acuñado por Perroux, será propuesto repetidamente por Lebret y asumido expresamente por Pablo VI en la encíclica Populorum Progressio (1967).

Es bien conocida la preponderante intervención de Lebret en la redacción de la Populorum Progressio a quien Pablo VI cita expresamente:

“El desarrollo no se reduce al simple crecimiento económico. Para ser auténtico debe ser integral, es decir, promover a todos los hombres y a todo el hombre. Con gran exactitud ha subrayado un eminente experto: «Nosotros no aceptamos la separación de la economía de lo humano, el desarrollo de las civilizaciones en que está inscrito. Lo que cuenta para nosotros es el hombre, cada hombre, cada agrupación de hombres, hasta la humanidad entera»” (PP 14) (El texto citado por Pablo VI es: L. J. Lebret. O. P., Dynamique concrète du développement, París, Economie et Humanisme, Les Editions Ouvrières, 1961, pág. 28).

Se impone un “desarrollo integral” y una economía al servicio del hombre. Precisamente “desarrollo integral” era el concepto sobre el cual se asentaba toda la obra de Lebret. Hoy esta perspectiva se ha visto confirmada con la llamada de Francisco al cuidado de la creación mediante un desarrollo sustentable.

Además hay que indicar que Lebret perteneció al grupo brillante de una generación que renovó la relación Iglesia-mundo expresada en el Concilio Vaticano II, y, en ese sentido, hay que recordar que fue perito conciliar con una especial participación en la confección de la constitución pastoral Gaudium et Spes. Las nuevas perspectivas teológicas que así se abrieron generaron una revisión del catolicismo social o “acción social católica”.

En este contexto, se insertaría el aporte de Lebret que pretende, como ya dijimos,  superar el exclusivismo económico de las tesis desarrollistas, proponiendo el “modelo de desarrollo integral y armonizado”. Tal vez su relativa muerte temprana le impidió advertir el fracaso de los programas desarrollistas y la comprensión del subdesarollo en términos de una conflictiva dependencia interna y externa.

Estos aspectos serán explicitados por la conciencia eclesial en Medellín en 1968 y poco después por Gustavo Gutiérrez con su Teología de la Liberación en 1971, imprimiendo un giro espectacular al debate teológico y al accionar de la Iglesia latinoamericana, con repercusiones hasta el día de hoy en la Iglesia universal. Ahora bien, Lebret no alcanza a terciar en estos nuevos rumbos pero sí logró preparar el camino en forma precursora. Recordemos que estuvo muy cerca de la cuestión del diálogo entre marxistas y cristianos en Francia, y por eso muchos lo ubican como un precursor de la teología de la liberación.

Retomando a su decisiva contribución a la redacción de la encíclica Populorun Progressio hay que destacar que con ella se abre un ciclo temático sobre el desarrollo en el magisterio social de la Iglesia cuya última actualización la encontramos en la encíclica  Laudato del papa Francisco.

En efecto, Juan Pablo II, en la Sollicitudo Rei Socialis, al conmemorar en 1987 los veinte años de la Populorum Progressio, afirma el ensanchamiento del abismo y aceleración de las diferencias Norte–Sur, y ya no sólo la contraposición Este–0este. A su vez, Benedicto XVI publica la Caritas in Veritate en 2009, a poco más de cuarenta años de la Populorum Progressio, volviendo a hacer un nuevo balance de la concepción del desarrollo pero ya sumidos en plena vigencia del proceso de globalización y en un mundo policéntrico. En ese cauce cincuentenario hay que ubicar la Laudato de Francisco que puede ser entendida como el discernimiento cristiano ante el “desarrollo sustentable” y la cuestión ecológica.

Nos llama la atención que en su carta Francisco menciona y rescata autores de gran peso teológico como Romano Guardini (1885-1968), también perteneciente a la pléyade de excelente teólogos que preparó y contribuyó a la realización del Concilio, pero no lo haga con Lebret que específicamente, también en forma pionera -interrogándose sobre “el suicidio de Occidente”-  alertaba sobre los límites del crecimiento economicista que nos conduciría a una situación ecológica y social insostenible como la que hoy estamos constatando (Lebret, 1958).

A modo de conclusión y abreviadamente se puede sostener que el pensamiento y la obra de Lebret pueden ser entendidos como un puente entre los últimos y mejores tramos del catolicismo social clásico, y el comienzo de una mirada más crítica y estructural del desarrollo, en una perspectiva y abordaje interdisciplinar, que pueden inspirar una tarea todavía pendiente en nuestra región.

Además Lebret y sus seguidores fueron capaces de trascender el ámbito eclesial y proyectarse en el ámbito público e internacional. Pese a cierto olvido y discontinuidad, a cuyas razones estamos abocados en una investigación en curso, consideramos que hay un núcleo de su pensamiento y de su práctica que permanecen vigentes. La relectura de los postulados de Economía y Humanismo y el acumulado de experiencia hasta el presente, pueden inspirar un renovado modo de pensar y actuar, especialmente a profesionales y estudiosos de diversas disciplinas, en  pro de un desarrollo integral, humano y sustentable, atentos al “cuidado de la casa común” al que exhorta hoy el papa Francisco.

* Lebret, L.-J. 1958, ¿Suicidio o supervivencia de occidente?, Desclée de Brouwer, Bilbao, 1968. Original francés.
** Posiblemente el estudio más completo sobre Lebret: Pelletier, Denis, Economie et Humanisme. De l´utopie communitaire al combat pour le tiers-monde,  Les Éditions du Cerf, Pais, 1996. Ver también bibliografía completa de Lebret, y las publicaciones de Economía y Humanismo en: http://www.lebret-irfed.org
*** El presente artículo ha sido publicado en Teología Hoy con la autorización del autor. También aparece publicado en la Revista Criterio No. 2425, Buenos Aires, Mayo 2016.

Descargar como:  PDF |   Microsoft Word |   Texto Plano   –     Imprimir Artículo

Compartir
Artículo anteriorHitos fundamentales de la Iglesia en América Latina: Parte 2
Artículo siguienteHitos fundamentales de la Iglesia en América Latina: Parte 3
Eloy Mealla
Licenciado en Filosofía por la Universidad del Salvador, Buenos Aires y Profesor en Teología en la Universidad Católica de Argentina. Tiene estudios de Posgrado en Cooperación y Desarrollo en la Universitat de Barcelona. Es consultor en varias organizaciones sociales y en programas de formación y desarrollo social. Es también Profesor en la Universidad del Salvador, Universidad Nacional de Moreno, en el CESBA-ISET y en FLACSO. Sus datos de contacto son: eloymealla@gmail.com y http://educacioneticaydesarrollo.blogspot.com.ar