La importancia del silencio, la soledad y la oración incesante

El misticismo Cristiano temprano es realmente una espiritualidad crecida a partir de las condiciones duras, sin concesiones pero de belleza inquietante del desierto con su profundo silencio y soledad. Los ermitaños habían alcanzado un estado de silencio exterior y de soledad al retirarse al desierto, pero el alcanzar un estado similar interior en sus vidas y en sus oraciones fue mucho más difícil, como nosotros bien sabemos por nuestra propia experiencia en meditación. Es muy difícil dejar el paisaje de nuestros propios pensamientos y sentimientos. Pero a menos que éste sea hecho incluso en el desierto no es de ayuda: “Amma Syncletica dijo, ‘Hay muchos que viven en las montañas y se comportan como si ellos estuvieran en la ciudad y están perdiendo su tiempo. Es posible ser un solitario en nuestra propia mente mientras vivimos en una multitud y es posible para uno que es un solitario vivir en la multitud de pensamientos personales”.

Ahí está nuestro consuelo: “Es posible ser un solitario en nuestra propia mente mientras vivimos en una multitud”. Cuando meditamos prestando completa atención a la palabra de oración, incluso cuando vivimos en el medio de una ciudad congestionada, nosotros podemos entrar en nuestro silencio interior y soledad. El silencio interior es necesario para escuchar ‘la pequeña voz inmóvil’ y, por lo tanto, fue también considerada ser la cualidad más esencial.: “Una vez el Abba Macarius les dijo a ellos, después de haberles dado la bendición a los hermanos en la Iglesia en Scete: ’Hermanos vuelen!’ Uno de los ancianos le contestó ‘¿Cómo podemos volar más lejos que esto, viendo que estamos aquí en el desierto?’ Luego Macarius colocó su dedo en su boca y dijo ‘Vuelen de esto’. Así diciendo entró a su celda y cerró la puerta.” El silencio era por lo tanto no sólo una ausencia de ruido sino también de la palabra innecesaria. Los ermitaños consideraron toda conversación irrelevante como un peligro, ya que nos lleva inevitablemente a pensamientos triviales: “Se ha dicho del Abba Ammoes que cuando iba a la Iglesia, él no le permitía a sus discípulos caminar a su lado sino a cierta distancia; y si el último se le acercaba a preguntarle acerca de sus pensamientos, él se apartaba de él y tan pronto como le hubiera respondido, diciéndole a él, ‘Es por temor que, después de edificar las palabras, la conversación irrelevante debería deslizarse, que no te mantenía a ti conmigo”.

La vida interior de oración puede ser muy difícil, como lo sabían los ermitaños también como nosotros lo sabemos. Se les aconsejó de prestar especial atención a sus estados de ánimo en la oración y en el trabajo. De esta manera, ellos concientizaron el constante ataque de los demonios en la forma de ‘pensamientos malignos’. Hemos escuchado el consejo de Evagrius sobre ‘mirar los pensamientos’ – atención plena – en los últimos pocos episodios de Enseñanza Semanal Año 4.  Estos ‘pensamientos malignos’ podrían sólo ser conquistados por la atención completa enfocada en la oración – su ‘fórmula’, nuestro mantra. En esto ellos (y nosotros) seguimos las enseñanzas de Jesús: ‘Poned tu mente en el Reino de Dios y en su justicia antes que nada más, y todo lo demás te vendrá a ti también’ (Mateo 6:33) Hay un ejemplo perfecto de esto: “Había otro hombre espiritual acerca de quien hemos leído. Mientras él estaba orando un día una víbora se deslizó hacia él y le agarró el pie. Él no bajó para nada sus brazos hasta que no terminó su oración habitual y no sufrió para nada ningún daño por su amor a Dios por encima de su propio ser.” (Evagrius – Capítulos sobre Oración)

Como hemos escuchado de Evagrius la vida de los ermitaños estaba toda centrada en la oración. Podemos ver que de la variación de Evagrius sobre lo que dijo Jesús: “Vayan a vender sus posesiones y dénsela a los pobres, y tomen su cruz de manera que puedan orar sin distracciones”. Por lo tanto su objetivo era ‘la oración incesante’: “Les mostraré como yo no paro de orar, simplemente por ir a mi trabajo.” (Dichos del Padre Desierto) Esto se acentúa aún más por las palabra de Orígenes: “El que ora sin cesar combina la oración con los deberes necesarios y los deberes necesarios con la oración. Sólo de esta manera nosotros podemos encontrar que sea posible para cumplir con el mandamiento de orar siempre. Consiste en cuanto al conjunto de la existencia Cristiana como una sola gran oración. Lo que estamos acostumbrados a llamar oración es solamente una parte de ésta. (Orígenes – Sobre la Oración)

Esto también lo podemos hacer. Al decir fielmente y amorosamente nuestra palabra de oración claramente y en silencio en nuestra mente y escuchándonos como sonamos durante los períodos de meditación – y también en otras ocasiones, que no requieran nuestra total atención, cuando estamos esperando el autobús o caminando por ejemplo – nosotros ayudamos al mantra a echar raíces en nuestro ser y luego éste sonará en nuestro corazón con claridad, con suavidad y de forma continua, incluso si no estamos conscientes de esto y nosotros también “oramos sin cesar [combinando] la oración con los deberes necesarios y los deberes necesarios con la oración”.

Autor: Kim Nataraja

* Artículo reproducido con el debido permiso de WCCM Weekly Teachings. WCCM Weekly Teachings no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy.

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