¿Por qué el rechazo del Papa Francisco a la pena de muerte es tan importante?

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En un discurso importante el miércoles 11 de Octubre el Papa Francisco dijo en términos contundentes que la pena de muerte es contraria a la enseñanza del Evangelio. Dado el entorno y el contexto de la charla – una celebración que marca el 25 Aniversario del Catecismo de la Iglesia Católica — los observadores del Vaticano especularon que un cambio en el Catecismo pudiera estar próximo. El pasaje en cuestión (No. 2267) permite la pena de muerte en casos muy raros. Pero ahora incluso esa pequeña ventana pudiera ser cerrada.

America se acercó a la Hermana Helen Prejean, autora de Dead Man Walking (Hombre muerto caminando en español) y opositora desde hace mucho tiempo de la pena de muerte, por su respuesta a la noticia.

Por fin, una postura clara, e intransigente de oposición moral a la pena de muerte por parte de la máxima autoridad de la Iglesia.

La palabras en las enseñanzas oficiales importan. En los juicios de pena de muerte, en las legislaturas estatales y ante las juntas de indulto he sido testigo de cómo los fiscales de distrito a favor de la pena de muerte pasaban por alto las palabras de Jesús llamando al perdón de sus enemigos para citar las enseñanzas de la Iglesia que ellos consideraban justificaba el asesinato premeditado de criminales.

En Nueva Orleans, vi a los sacerdotes enviados por el Arzobispo al juicio de pena de muerte de Willie Watson, un africano indigente, para asegurar a los miembros católicos del jurado que en buena conciencia podrían votar para que el estado matara a Willie. Lo cual, de hecho, el estado hizo el 24 de Julio de 1987, electrocutando al Sr. Watson en la cámara de matar (muy ocupada) de Luisiana.

Esta tortura y asesinato en los estados continúa hoy en día, son terribles y casi invisibles, y las palabras del Papa Francisco o un cambio en la enseñanza de la Iglesia no son suficientes para cambiar eso. Solamente nosotros, las personas, recién despertados al llamado del Evangelio, podemos hacer que esa transformación ocurra. Primero, debemos meditar e ingerir el mensaje del Papa de manera que el llamado del Evangelio en sus palabras nos encienda para actuar con valentía, irrumpiendo en el corredor de la muerte, las salas legislativas y las estaciones de diálogo público para persuadir a nuestros ciudadanos a verdaderamente convertirse personas de vida.

Que el Espíritu Santo avive nuestros corazones y nos guíe a todos. Gracias, Papa Francisco. Una y otra vez, renuevas mi esperanza

Autor: Helen C. Prejean, C.S.J.
* Artículo reproducido con el debido permiso de America the Jesuit Review. America the Jesuit Review no se hace responsable por la traducción. La traducción ha sido realizada por Francisco Luciani para Teología Hoy.

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